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Crece la oposición a minicentrales gallegas
Afectados por los saltos dicen que tendrán que irse de Brandariz y Obra Las minicentrales solicitadas incluyen túneles bajo las casas que incidirán en los manantiales
Los vecinos de las parroquias cruceñas de Brandariz y Obra intensifican las acciones para intentar frenar los nuevos proyectos de los saltos en el río Ulla. Los afectados acudieron el pasado día 8 al pleno en el que la corporación aprobó rechazar las minicentrales, están recogiendo firmas y acudieron
el día 14 a Santiago para manifestarse ante la Xunta. Los afectados sostienen que la ejecución de los proyectos hidroeléctricos que en estos momentos se encuentran a exposición pública les obligarán a marchar de las parroquias. «Non poderemos seguir vivindo. Secan os manantiais e o río», manifestaron.
Los ocho proyectos solicitados a la Xunta incluyen la construcción de canalizaciones bajo viviendas de las dos parroquias. En el caso de Brandariz
los túneles estarían a una profundidad de 150 metros y en el de Obra a 50.
Inciden en que las alteraciones en el subsuelo además de a los acuíferos pueden afectar a las estructuras de las viviendas, al no estar garantizada la seguridad de la zona. También quedaría seriamente dañada el área recreativa de la isla de Remesquide.
Los afectados viajarán el día 14 a Santiago para presentar las alegaciones contra los saltos, ya tienen contabilizadas más de 800 y siguen recogiendo.
Los vecinos reclamaron el apoyo de los miembros de la corporación y habrá representantes de todos los partidos políticos -PP, BNG y PSOE- en la protesta ante la Xunta. Los vecinos expresaron su malestar por las deficiencias eléctricas que padecen pese a la producción de energía en el río Ulla. «Hai que cenar con velas», dicen.
El BNG reclamó la paralización de los saltos de Brandariz y Touro debido a la sentencia judicial que anula su concesión, a lo que se negó el alcalde.
Además, pidieron también el rechazo a los saltos del Deza.
Más de doscientos vecinos protestan en Santiago contra los saltos del Ulla
Los afectados recibieron en su recorrido por la Xunta el apoyo de
ecologistas y la corporación
Obra y Brandariz reclaman a Fraga que actúe para impedir las nuevas
minicentrales
Más de doscientos personas protestaron el pasado día 14 en Santiago ante diferentes
organismos de la Xunta contra la concesión de cinco nuevas minicentrales en
el río Ulla que inciden en Obra y Brandariz, en Vila de Cruces, y en Touro.
Los afectados registraron en Medio Ambiente y en Augas de Galicia un
documento con más de un millar de firmas para que denieguen los
aprovechamientos hidroeléctricos, así como más de 1.700 alegaciones. Por
último se desplazaron hasta San Caetano en donde entregaron unas cartas
dirigidas al presidente del Ejecutivo, Manuel Fraga. En los escritos
recuerdan el fuerte impacto que los proyectos suponen en la zona, que les
obligarían a irse.
La protesta y recorrido por Santiago se prolongó más de tres horas. Tuvieron
dificultados para registrar las alegaciones. En San Caetano, leyeron el
escrito que la Asociación de Mulleres de Obra remitió a Fraga. En él inciden
en que los saltos impedirán explotar los potenciales de la parroquia, caso
de la recuperación de dos nuevas islas para unirlas al área recreativa de
Remesquide, dos molinos y un pequeño puente romano, así como que impedirá
desarrollar un proyecto de horticultura. «Non nos deixe morrer a aldea»,
reclama el colectivo e incide en que se sienten indefensos ante el peso de
las grandes empresas. En la misiva indican que tienen ganas de luchar para
evitar los nuevos saltos y recuerdan que están hartos de ver como tienen
dificultades para usar el agua del río y que no pueden hacer una pequeña
playa fluvial, mientras que se permite que esté enlodado el Ulla y cortar
los árboles para las minicentrales. Por su parte, Brandariz reclama por
escrito a Fraga que rechace los aprovechamientos. En cuanto a Medio
Ambiente, muestran su descontento por la desinformación que padecieron en el
proceso y reclaman que vele por los intereses vecinales.
Los afectados de Brandariz y Obra contaron con el apoyo miembros de los tres
grupos de la corporación. Representantes del BNG y del PSOE estuvieron toda
la marcha, mientras que en el caso del PP el alcalde, Jesús Otero, se acercó
hasta el punto inicial y se retiró. Esta actitud no gustó a los afectados.
El regidor indicó que se sintió engañado ya que se trató de una
«manifestación encuberta». «Quedara para facer entrega das alegacións, non
para outras cousas. Cheguei e baixan os do BNG e do PSOE coas pancartas.
Lamento que fixeran esta utilización da miña persoa», dijo Otero. Por su
parte, el edil del Bloque Xoán Blanco criticó que el regidor esté más
preocupado de «buscar os votos que de defender os intereses dos veciños».
Recordó que en la protesta estuvieron ediles que dejaron sus trabajos,
mientras que él que tiene dedicación exclusiva se marchó. Los afectados, que
portaron pancartas contra los saltos, recibieron el apoyo de colectivos
ecologistas como Cogader, Adega y de la Federación Ecoloxista Galega. Ahora,
darán unos días antes de emprender nuevas acciones.
Fuente: La Voz de Galicia
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