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A diez minutos del paraíso
Abandonando la metrópolis, dirección Noroeste, siempre al
Noroeste y paralelos al Camino de los peregrinos, justo después de pasar
el cruceiro que anuncia “Lugar de.. bos amigos”, podemos
al alcanzar la cima, y allí, justo detrás de la bruma, lo verás “el
paraíso”, “ mi paraíso”.
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Es un día cualquiera, de invierno, rondan las ocho de la mañana,
estamos de vacaciones y no es posible estar ya más en cama, llevas
toda la noche soñando con el arroyo.
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Cariño, bajo a la taberna a tomar un cafetito y un
“Alambre” (un chupito de aguardiente).
No llevo ni cinco minutos y ya estoy hablando con un
paisano de truchas (me encanta). Que si venia un tipo de Madrid que
manejaba muy bien la tralla,
Que allá abajo “na ponte” quitaron una Troita de más de dos
kilos, |
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Que el Tambre los primeros días de temporada a mi
hijo y a mi nos dio 9 kg de truchas, si, si, con una mosca así como
tirando a marrón que me dio un chaval de Coruña, pero la perdí y no he
vuelto a verlo (menos mal pensaba yo para mis adentros), y no te digo nada
allá arriba “na Fervenza” era mas grande que esta mesa que tienes ahí
delante.
- Perdone jefe, ¿Dónde está a ponte esa?
- Ahí abajo.
- ¿Pero, donde ahí abajo? - Ahí, pasando
la curva grande.
- ¿Pero, esta curva primera?
- Pero, pero, pero, joder espera que me acabo el
chupito y te llevo.
- ¡¡Creí que no pillaba la indirecta!!
- Venga, apure el chupito y vamos.
- Mira, meu, si bajamos por esa pista verás otro
regato con mas truchas que este,
- No me lo creo, ( jejejejeje)
- Monta en el coche.
“Cuanto me gustaría que no se terminara el día,
rezaba el alóctono sin que le escuchara el lugareño”
- ¿Y esto? por favor,¿ pero como no me han hablado de
esto con anterioridad?
- Por que somos como somos, nos gusta guardar
secretos.

- ¿Y esta libre?
- ¡No! Tienes que sacar el ticket en la taberna y
luego ya puedes venir a pescar,
- ¿En que taberna?
- Pues hay dos o tres, pero la que tú más conoces, es
esa donde vas a comer el bacalao, esa que dices que tienes un amigo que
también viene de Vigo a comerlo,
- Ah, en “Casa …. “ ya se, ya se.
- Vemos un poco el río,
- Si, pero subimos por esta orilla (aunque el dijo
“subimos por esta veira”) que es mejor
- Tu delante.
Según avanzamos, mi admiración y perplejidad va
aumentando, escondido, recóndito, va discurriendo ante mis ojos, un río,
una joya,

- Esta bonito eh?
- Precioso,
- Pues con suerte verás hoy al mejor pescador de la
comarca.
- Pero si hoy no es día de pesca
- Eso dices tú, este que te digo yo, le he visto
sacar de tres en tres
- Pero luego las soltará de nuevo.
- Je je, este es de los que se las lleva,
- Anda “amodiño” (despacito) que suele estar
allí adelante, justo por encima de la corriente que se ve al
fondo.
- Pues como le vea, llamo a los guardas.
- Tu mismo, ¡¡míralo!! Y tiene un par de ellas, que
te dije, siempre está en las mejores posturas, y viene todos los
días, no hay quien pesque mas trucha que él.

- Que te parece, - Digo yo que todos tendremos
derecho, - Es ley de vida. - Pues tendrá que ser así. - Pues
tendrá, tendrá.
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| Ahora cruzamos, y río arriba llegamos a donde parte el río en
dos “regatos”, yo siempre engancho el de la izquierda, da mas
truchas, justo al pasar un pequeño puente y detrás del molino, ahí,
poco a poco, pescando siempre primero tu orilla, cuando la hayas
mallado, pescas el medio y luego, la orilla contraria, siempre
igual, siempre igual, escudriñando cada rincón. Y lo mejor, entre
las raíces, ahí se esconden las buenas. |
- No lo dudo, no, pero tiene mucha maleza. - A
ballesta amigo, a ballesta. - Tendrás que enseñarme - Mucho pides
meu, mucho pides.
- Oye, van a ser las dos. - Habrá que marchar -
¡Digo yo! Tomamos unos quintos en la taberna y te subo a comer - Con
uno que lo diga vale
- ¿Jefe? Dos tazas de Riveiro y unas sardinas que
paga o de Salamanca. - Jefe, que sean grandes las tazas y las sardinas
más.
Ángel
-eldelgorronegro- |