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Recordando a Rafael del Pozo Obeso
Cuando en el e-mail recibo la noticia tuve que releer el
nombre. Días antes me habían comentado su estancia en Valladolid con un
aspecto inmejorable y unas ganas enormes ante su nuevo reto allá, en su
aventura americana.
Una hora más tarde las alarmas saltaron en todas y cada
una de las revistas de la w.w.w. Es en esos momentos, cuando recuerdas,
historias y sentimientos se agolpan en mi mente, y cerrando los ojos, su
imagen surge, las “manos maravillosas”, la voz de tantos buenos momentos
en el río, el “ambidextro” de lujo como le llamaba con cariño y
admiración.
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| Una de las últimas fotos en vida de Rafael del Pozo en
la pasada edición de la Semana de la Caza y
Pesca |
Cuando buscas una palabra que defina su vida esa es
PIONERO.
El azar quiso que no triunfara ni en la música ni en la
bodega, dos soluciones para una vida cómoda y relajada. La primera
referencia de PIONERO, me cuenta Jon que la tiene en su palacete en
Reynosa, cuando le contaba sus viajes a Argentina, a Chile, a Alaska y a
otros muchos sitios que ahora son tan manidos pero que por los años 60 y
70 solo unos pocos privilegiados conocían. PIONERO en la comercialización
de moscas en nuestro país. Antes algunos artesanos confeccionaban unos
centenares ó quizá miles de moscas en sus casas y comerciantes y clientes
directos se tenían que acercar hasta allí para conseguirlas. Rafael enseña
la confección de las moscas a un grupo de mujeres cántabras que dieron
merecida fama a las moscas ibéricas. El fue el PIONERO en la fusión del
colorido y la pluma leoneses con la elegancia del montaje francés dando
así paso a lo que fuera se conoce como montaje español.
En la joyería de Javier Pereda surge la idea de un libro
que sirviera para la iniciación en el montaje, que mas tarde se convertirá
en LA BIBLIA nombre con el que se conoce a sus “Moscas para la Pesca”.
Traducido a 18 idiomas, sin duda, junto al Manuscrito de Astorga las dos
piezas fundamentales en la bibliografía piscatoria española.
Después de un difícil lapso de tiempo, vuelve al mundo de
la pesca en televisión. Es en este medio donde nos regala unos programas
que formaran a las generaciones de los 90 en el mundo del río. PIONERO en
la pesca sin muerte, sus Danicas en el río Dulce me parecen la culminación
de la obra del personaje más influyente en el mundo de la pesca de
nuestros días. Ahora se había buscado un retiro dorado en la paradisíaca
Cuba. Aunque seguía trabajando en producciones de films y poniendo bases
para el desembarco mosquero en los “everglades” cubanos.
Sin duda mi recuerdo más entrañable fue la conversación
con Rafael una noche de verano después de una jornada de pesca en la que
le pedí consejo para encauzar los pasos de mis hijos en el mundo de la
pesca que no acababa de interesarles. Con los ojos brillantes y una voz
tenue me dijo: “Escribe una carta, una carta emotiva que puedan leer y
releer siempre, aunque tú no estés”. Pues bien Rafael he aquí TU carta.
Querido hijo:
Nunca hasta ahora he querido que sientas en tu
corazón las sensaciones que causa esta lucha. He querido que permanecieras
virgen de sentimientos hasta que tu edad te permitiese admirar cada una de
las facetas que esta actividad tiene.
Creo que la satisfacción de poder conseguir nutrir a
la prole es el origen atávico de este sentimiento maravilloso después de
una jornada productiva.
Como comprobarás, la sencillez de la captura es
inversamente proporcional al conocimiento completo de esta porción de
naturaleza que es el paraje donde pescas. Una captura sin ese conocimiento
es un simple acto de sacar un pez. Después de ese conocimiento es el acto
mágico de la superación diaria de la prueba de la vida.
Tendrás que aprender a leer en el agua lo mismo que
entre estos renglones, pues lo que se mueve bajo las piedras saldrá
volando y lo que salió volando volverá al agua. Te tendrás que transformar
en el animal que quieres conseguir, tener sus mismos instintos, tanto de
captura como de conservación. Comprenderás porqué ahora parece un paisaje
sin vida y dentro de unos minutos está lleno de actividad. Aprenderás a
responderte a la sempiterna pregunta: ¿Dónde están?.
Cuando veas a alguien sentado junto a algún arroyo,
no dudes, ve hacia él y saludándole educadamente incítale a que hable, y
escucha. No te preocupen sus divagaciones, con tal de sacar dos o tres
cosas en limpio ya es un tesoro de sabiduría, y con cien como él tendrás
tanta como ellos.
Cuando te encuentres preparado, ve a tú río,
enfréntate a él, asienta tus pies bajo sus aguas y, mirando al frente,
lanza.
Cuando ella tome tu mosca, clava. Con firmeza pero
sin odio. Y entonces disfruta, grita, llora, canta, ríe, que todo el río
se meta en tu corazón, que su ruido sea tu risa. No te preocupes del
tiempo que en esos momentos no existe, se ha parado. Y con delicadeza coge
a ese ser dorado que palpita, no creas que es miedo, solo agotamiento.
Mira sus ojos y recuerda que yo se los miré a su madre y si tú la tienes
cogida es porque yo le di la vida para que siempre lleve mi espíritu, por
eso te pido hijo que nos dejes en el río.
Un beso. Papa.
Jose Ramón Jarrín. –Palakona- |