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ConMosca 2009 - VII Encuentro
Por séptimo año consecutivo se celebró la reunión anual
que la dirección de ConMosca organizó por primera vez en las instalaciones
del Tablazo, un entorno precioso de la serranía conquense, en el municipio
de Villalba de la Sierra, el fin de semana del 13 al 15 de noviembre.

A lo largo de la tarde del viernes fueron llegando un
total de 24 ConMosquer@s (vaya ConMosqueras guapas que había) provenientes
de diferentes puntos de la geografía nacional -Barcelona, Burgos, Cáceres,
Cuenca, Guadalajara, Jerez, La Rioja, Madrid, Pamplona, Salamanca,
Sevilla- y no sé si me dejaré alguno en el tintero. Montón de kilómetros
recorridos.
Casi todos nos conocemos de otros encuentros y los
saludos y abrazos se prodigan con alegría dando la bienvenida a los nuevos
incorporados. Hacemos tiempo hasta la hora de la cena y las
conversaciones que más se escuchan, no sé porqué, hablan de moscas y
peces.
Terminada la cena y una vez cerrado el bar de la
cafetería, vamos a un saloncito con chimenea encendida y barra de bar,
atendida por el encargado del turno de noche del hotel, donde algunos
noctámbulos se quedaron charlando hasta altas horas.
El sábado, día principal del encuentro, se van
incorporando 34 ConMosquer@s más hasta completar los 58 que nos reunimos
para comer.
En el salón de la chimenea los amigos Chano, Alfredo,
Carmelo, Humberto y algún otro montan varios “stands” para mostrarnos
diversos y novedosos materiales relacionados con la pesca a mosca. Los
que tienen mono de pescar se acercan al lago y dedican la mañana a probar
lances y engañar a las arcoiris. Otros se dedican a probar cañas en la
zona del aparcamiento.

Sobre las doce del mediodía una expedición de treinta y
cinco amigos se acerca a visitar la piscifactoría de “El Rincón de Uña” y
la Escuela de Pesca, en un paraje espectacular, que amablemente nos enseña
Raúl, un monitor de la Junta de Castilla La Mancha, a quien agradecemos su
entusiasmo. ¿De acuerdo..?

A las tres de la tarde está programada la comida donde
elegimos entre “gachas” típicas de la zona, judías, lomo, ensalada y
paella.
En la sobremesa, Ernesto toma la palabra para agradecer a
todos la asistencia al encuentro y en especial a algunos ConMosqueros por
su colaboración con la revista, haciéndoles entrega de un vadeador y
cuatro cañas, material donado por diferentes patrocinadores. Los detalles
de estos agradecimientos están recogidos en el reportaje fotográfico y,
como dice el dicho, una imagen vale más que mil palabras.
A continuación se sortearon entres los asistentes una
caña, una caja de moscas (con moscas), un par de vídeos de pesca de
ciprínidos, varias tomaderas de bambú, otras grandes como las que se
utilizan en competición y un montón de pares de guantes para no pasar
frío.

Después del revuelo que suele producir la entrega de
tanto regalo, se pide silencio con el fin de entregar una placa al “alma
mater” de todos los encuentros anteriores, nuestro amigo Moncho. Queremos
reconocer y agradecer públicamente su amistad y generosidad. Al no haber
podido asistir a este encuentro, la placa es recogida con emoción por el
amigo Troita.
Una de las sorpresas de este encuentro consistió en la
entrega de una placa al editor de ConMosca, al culpable de que la revista
exista, que no es otro que nuestro amigo Ernesto Cardoso a quien queremos
agradecer y reconocer, por fin, su dedicación y esfuerzo de muchos años
por mantener activa la gran familia de amigos de ConMosca.
También dedicamos unas palabras de agradecimiento al
anónimo webmaster de ConMosca quien, no siendo pescador, ha aportado
altruistamente sus conocimientos informáticos y su buen hacer. Su nick es
“ADEBLAS” y, a falta de mejor recompensa, le brindamos un fuerte
aplauso.
La tarde va transcurriendo y hacemos tiempo, unos
pescando, otros jugando al mus, otros descansando, hasta el comienzo de un
vídeo y una presentación de imágenes que la Asociación APCR ha realizado
para analizar las diversas causas de la degradación de los ecosistemas
acuáticos. De forma magistral, Nacho Rojo (biólogo) y Santi Robles
(limnólogo), hacen su presentación que fue atentamente seguida por casi
todos los asistentes (los de la barra que se callen...), abriéndose a
continuación un animado coloquio, finalizando la exposición con un gran
aplauso.
La tarde transcurre y los que no se quedan a cenar se van
despidiendo.
A las diez de la noche, los 38 ConMosqueros que quedan
entramos en el comedor, donde degustamos exquisiteces de diferentes
regiones. Buen vino riojano, riquísimo queso, un lacón extraordinario,
la cecina insuperable, chorizo, morcilla de Burgos, torta del Casar y para
terminar las “canelas” de León y unas “quesadas” pasiegas. Muchas gracias
a los generosos aportantes.

Al terminar la cena, pasamos a la cafetería y donde se
inició alguna partida de mus y continuaron las tertulias monotemáticas
sobre pesca, pesca y pesca.
A media noche algunos nos retiramos a descansar, otros se
quedaron en el salón nocturno disfrutando de una sesión de montaje del
maestro Óscar y la juventud se dedicó a conocer “Cuenca la nuit”. El
“careto” de algunos, la mañana del domingo, mostraba la “dureza” de la
noche conquense.
La mañana del domingo transcurre entre despedidas de
quienes se van, pesca en el lago de los incansables y lances
espectaculares de los especialistas.
Me han contado que hubo una buena barbacoa para quienes
se quedaron.
En resumen, unas jornadas felices, compartiendo amistad y
afición.
danielpc |