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La Pesca a Mosca en España
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LA PESCA DE LA CARPA A MOSCA SECA |
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Aquel estrimer amarillo que llevaba al final del bajo del 40 me había proporcionado ya dos lucios. Era mediado el otoño y me encontraba en mi zona favorita de pesca en el embalse de Santillana (Madrid) buscando uno grande. Fondo de dos metros, rocoso y aguas claras... ¡perfecto! El estrimer está fabricado con una fina tira de piel
de conejo teñida en amarillo y cabeza de lana. Se mueve realmente bien. Después de diez minutos de carreras, tiras y aflojas, consigo acercar al monstruo que como todos supondréis ya, no era un enorme lucio sino una carpa común de más de seis kilos que había engullido perfectamente la mosca. Estos encuentros con peces ocasionalmente carniceros (carpa y barbo) ocurren accidentalmente cuando estamos tratando de pescar lucio y black bass, pero lo que yo debería contaros ahora es qué hago cuando intencionadamente voy a pescar carpas a mosca. Ante todo debéis disculparme pues voy a referirme siempre en primera persona. No es mi intención hacer un tratado de la pesca de carpa a mosca, ni tengo suficiente experiencia para ello. Solo trato de explicaros como pesco yo carpas. Los que no disponemos de ríos o embalses trucheros de calidad suficientemente cerca o bien queremos pescar a mosca cuando la temporada de la reina se ha cerrado, no hemos tenido otro remedio que buscar sucedáneos para poder disfrutar todo el año. Os aseguro que las sensaciones que se logran en la pesca de ciprínidos a mosca son muy parecidas, incluso en ocasiones mayores, a las que se tienen pescando truchas. Clavar media docena de barbos o carpas y pelear con ellos, creo que es una experiencia que merece la pena probar y hacerlo además con cuidado porque engancha. Lo primero que debemos hacer es ir a pescar a un sitio en el que haya carpas (esto puede parecer una perogrullada pero me estoy refiriendo a que la población de carpas sea suficientemente importante) y que éstas se dejen ver. Yo pesco en los embalses de Santillana, Pedrezuela, Valmayor y El Atazar todos ellos en Madrid. Otra cosa muy importante es conocer las zonas de pesca, las querencias de los peces y sus hábitos. Así puedo ir a buscarlos a tiro más o menos hecho. Pesco todo el año, a excepción de los meses de invierno, pero para mí las dos épocas más divertidas y productivas son el final de la primavera comienzo del verano y el otoño. El equipo de pesca constará de una caña de al menos 9 pies (10 mejor), capaz de lanzar una línea flotante WF del 8 o del 9 y un carrete, si tiene buen freno mejor, con al menos 100 metros de backing. Yo pesco con una caña de 9 pies del 6 y una línea Bass Bug Taper del 8. Los bajos de línea me los fabrico personalmente en cuatro tramos (40, 35, 30 y 28) y los terminales son del 25 ó del 22 dependiendo del tipo de mosca, de las condiciones del agua y del tamaño de la imitación a utilizar. A veces hay que bajar hasta un 18 pero así la rotura es casi segura. No es necesario que el bajo completo sea muy largo, 10 ó 12 pies son suficientes y es imprescindible el uso de unas buenas gafas polarizadas claras. Pesco carpas con montajes flotantes y con montajes hundidos siendo más fácil detectar la picada, evidentemente, con los flotantes pero para mí es más sencillo clavarlas con los hundidos. Para pescar con montajes hundidos (ninfas), los que hayan pescado o leído algo sobre la pesca del bonefish lo tienen casi todo aprendido. La técnica de pesca consistirá en localizar a los peces comiendo, tomando el sol o desplazándose lentamente en zonas de muy poca profundidad (no más de 50 cm.) a veces con la aleta dorsal fuera de la superficie del agua, y lanzar nuestra artificial cincuenta o sesenta centímetros por delante de ellos. Estas condiciones suele darse entre finales de primavera (freza) y comienzos del verano en zonas no muy frecuentadas por otros pescadores y de 8 a 12 de la mañana. Es muy importante en este tipo de pesca la prospección de la orilla en la que el reflejo sobre el agua no te impida la visión y no en la contraria (ya te ven lo suficientemente lejos como para darles ayudas). Esto es importante y no puedo explicarlo mejor pero yo sé qué orilla debo pescar por la mañana de ida y cual de vuelta, pues veo a los peces. Os lo dirá la experiencia. Las carpas son, en la mayoría de los casos, extremadamente asustadizas y cualquier movimiento brusco o acercamiento no cauto hará que salgan despavoridas hacia aguas más profundas y alerten a las que estén a su alrededor. Otra cosa, por supuesto no se puede andar por el agua, hay que ir por la orilla y con mucho cuidado. Bueno, supongamos que ya estamos en la playita arenosa
con poca pendiente, hay algo de vegetación acuática a un par de metros de la orilla, las
condiciones de luz son las correctas, nos movemos lentamente y comenzamos a divisar carpas
comiendo o tomando el sol muy orilladas. Normalmente no dejaran que nos acerquemos a menos
de cinco o seis metros, o sea que el lance deberá ser ajustado y preciso frente al pez.
Evitaremos, como siempre, que la sombra de la línea les asuste, que les caiga el bajo
encima o que la posada de la ninfa sea brusca... Dejo que la ninfa caiga hasta el fondo...
La mayoría de las veces la carpa se desplazará y tomará la artificial en su caída o
bien directamente del fondo. Si no hay reacción, doy un ligerísimo golpecito levantando
la caña para que la ninfa dé un pequeño salto. A veces con esto es suficiente para
provocar la picada. La reacción de la carpa tras el clavado suele ser la huida directa hacia aguas abiertas. Habitualmente, una carpita de 1 kilo sacará toda la línea y bastantes metros de backing antes de hacer la primera parada. Es conveniente en estos casos, al menos al principio, no hacer uso del freno y colocar la caña paralela al agua y en dirección al pez que huye, para dejar salir línea y evitar la rotura del terminal. La pelea es intensa, con múltiples carreras que nos dejarán el brazo molido. La pesca con montajes flotantes (emergentes y secas) la utilizo cuando observo tomadas en superficie. Hay dos tipos de situaciones. Carpas claramente comiendo insectos sobre el agua o cardúmenes muy superficiales desplazándose con las bocas asomando fuera del agua. Si las carpas están tomando claramente en superficie, se deberá posiblemente a la existencia de cénidos, quironómidos emergentes o adultos o terrestres (hormigas aladas, saltamontes, escarabajos...). Las carpas se encontrarán "paseando" de un lado a otro, subiendo ocasionalmente a tomar el insecto que llame su atención. Hay que prever el recorrido y lanzar en su trayectoria. Para los habituados a pescar truchas, la subida de la carpa será "poco académica", en muchas ocasiones un poco torpe, oyéndose claramente el ruido provocado por la succión. Si todo va bien, el clavado deberá demorarse unos instantes. Si el pez observa algo raro o percibe el terminal, nos hará en el último momento un rechazo espectacular con chapoteo incluido. Cuando encuentro grandes agrupaciones de carpas desplazándose lentamente con sus bocas asomando fuera del agua, aunque parezca lo contrario, es más complicado que tomen una artificial que cuando se encuentran a solas. Lo que a veces me ha dado resultado es lanzar directamente sobre el cardumen y esperar. Cincuenta pasarán de largo ignorando la mosca y solo de vez en cuando alguna subirá y la cogerá. Hay otra situación que se produce en los periodos anterior y posterior a la freza, cuando encontramos un grupo de varios ejemplares nadando tranquilamente de un lado a otro. En estas ocasiones un montaje de hundimiento lento, imitación de miga de pan o grano de maíz, puede hacer que alguna se interese y lo tome en su descenso. Las imitaciones que utilizo no difieren en mucho de las que uso para pescar truchas a condición de que, evidentemente, el tipo de anzuelo deba ser de hierro grueso, pues el utilizado para trucha se abre en el mismo clavado. Particularmente soy bastante especial con mis moscas y no me gusta utilizar montajes de conjunto o imitaciones poco realistas, aunque tengo que reconocer que algunas, p. ej. los "bichos de foam" con patitas de goma, pescan maravillosamente bien bajo ciertas circunstancias (caída de hormiga de ala o cebadas aisladas sobre "nosesabequé" en otoño). Algunos montajes específicos que utilizo para ciprínidos en general y carpas en particular os los describo a continuación: Ninfa de odonatos (libélulas y caballitos del diablo): Ninfa de siflonúrido: Larva de quironómido (Ver de vase): Pupa de quironómido: Adulto de quironómido: "Bicho de foam": Imitación de miga de pan: Imitación de maíz: Espero que con estas someras indicaciones podáis
disfrutar de jornadas de pesca tan divertidas como las que algunos ya llevamos tiempo
teniendo. Fernando Gil Castillo |