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La Pesca a Mosca en España
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BARBOS DE PRIMAVERA |
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Va ya avanzada la primavera y los barbos (Barbus barbus) que habitan en los embalses de los tramos medios de los grandes ríos remontan los afluentes para dedicarse a las tareas de reproducción. En esta época, que dura aproximadamente un mes, es en la que más podremos disfrutar de la pesca a mosca de este luchador incansable. Si nunca hemos tenido la oportunidad de observar una de
estas espectaculares subidas, lo primero que haremos será sorprendernos al llegar a la
orilla del río, esta lleno, allí donde mires los encontrarás. Pocas veces los veremos moverse para obtener alimento, lo que unido a que los barbos no poseen una visión demasiado aguda, nos obligará a ponerle el señuelo lo más cercano posible a su boca, esto lo conseguiremos lanzando sobre su posición y dejando discurrir el señuelo aguas abajo. Serán bastantes los lances que hagamos hasta que se decidan a tomar nuestra imitación, que pasará por delante de ellos sin que ni siquiera se muevan, y si acaso lo hacen, será para apartarse de su trayectoria. Pero cuando se deciden a picar, lo mejor que puedes hacer es tomarte la cosa con calma y trabajar mucho al pez hasta que puedas agotarlo y llevarlo a la orilla para desanzuelarlo y devolverlo al agua. Hemos de recordar que estamos pescando un pez que está a punto de reproducirse y por lo tanto se encuentra en un momento crítico para la continuidad de su especie. La picada del barbo no es espectacular, suele consistir en un ligero y rápido cabeceo, desde ese momento la línea empezara a cortar el agua y el carrete a sonar. No conviene parar en seco el discurrir de la nuestra línea, es muy fácil que un barbo de más de dos kilos rompa nuestro sedal del 25 con poco esfuerzo, pero tampoco debemos dejar que se la lleve tranquilamente. Lo habitual es que el animal se apoye en la corriente para alejarse lo más posible de donde se produjo la picada, aunque hay veces que la remontan, en este primer tirón es donde debemos poner mas cuidado, debemos dejar que se vaya en su constante carrera, pero le tiene que costar, cuando pida línea insistentemente debemos dársela pero con mesura, es necesario saber hasta donde puede llegar la fortaleza de nuestro aparejo. Llegará un momento en el que logremos parar el barbo
en la corriente La pesca con caña de línea pesada de este ciprínido es un duro ejercicio para los brazos más fornidos, pescarlo con una caña para línea cinco pone a prueba el equipo y no es nada raro tener que ayudarse de las dos manos para poder dominar las acometidas que se producen durante el lance de su pesca. Tampoco es extraño perder el aparejo, por lo que debemos ir pertrechados de una buena colección de señuelos y preparados para acabar con el brazo agotado y además un poco dolorido. No debemos sorprendernos si cuando tenemos una picada notamos que el barbo actúa extrañamente, es fácil que el anzuelo no esté clavado en su boca, va robado. Sacar del agua un barbo de más de tres kilos pinchado por la cola es una experiencia que puede destrozar casi cualquier brazo. Cuando un barbo se decide a atacar un señuelo no es
demasiado selectivo. Pueden decidirse por cualquier ninfa grande y oscura, funcionan bien
las cabezas doradas y también les gustan los estrímeres pardos, verdoso o de colores
chillones. Es conveniente que los anzuelos en los que estén montadas las imitaciones sean
resistentes, y es recomendable vayan lastrados, aunque si queremos tener mayor efectividad
conviene plomear un poco el bajo para que el señuelo discurra sobre el lecho del río. Ernesto Cardoso |