Volver a la página de Colaboraciones La Pesca a Mosca en España

Colaboraciones

 

LAS VENTAJAS DE LA PESCA SIN MUERTE

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Hemos leído con algo que puede calificarse como estupefacción la carta que el Presidente de una sociedad de pescadores envío una revista  sobre la pesca sin muerte. Estupefacción al leer que, según él, la pesca sin muerte "contrasta con el ideal del pescador y con los estudios de reputados biólogos". Estupefacción ante la queja reflejada en la frase: "Mientras que unos "sólo" podemos matar el cupo, otros, los mal llamados sin muerte, tienen "licencia para matar"". Y estupefacción al leer la lapidaria despedida de su carta: "tanto mata el que lleva como el que suelta".

   Dejando aparte eso del "ideal del pescador", que nada significa pues también los que defendemos la pesca sin muerte somos pescadores, queremos suponer que estas afirmaciones las hace este señor con la mejor intención del mundo, y que simplemente carece de información sobre el tema que toca.

   Hace tiempo se publicó en esta misma revista un estudio (resumido) del investigador Fernando Alonso sobre la pesca sin muerte. En dicho estudio se hacía un análisis muy completo sobre la influencia del "captura y suelta" en nuestras truchas, tomando como base el importante trabajo estadístico realizado por Taylor y White en 1992 (que tenía en cuenta todos los estudios publicados sobre el tema hasta esa fecha), y el ensayo práctico realizado con nuestras truchas y nuestros cebos en la piscifactoría de Uña (Cuenca). En palabras de Fernando Alonso se concluye lo siguiente: "los resultados comentados sugieren que la adopción de sólo dos medidas, a saber, la prohibición de empleo de cebos naturales y la prohibición de empleo de anzuelos con muerte puede rebajar a valores muy bajos la mortalidad de las truchas capturadas y devueltas al agua (del orden o inferior al 1% para la trucha común)".

   ¿Cuántas truchas deberíamos pescar y soltar para llegar al cupo de truchas por pescador y día que se permite en Galicia? Me parece que la cifra es físicamente imposible de alcanzar. Desde luego, el uso del cebo natural puede elevar, en algunos casos, la mortalidad hasta extremos muy elevados, (su propuesta de que a los pescadores que utilicen cebo natural se les permita hacer el cupo, (siempre que sea reducido, añadimos nosotros), con cualquier talla es interesante, aunque parece más lógico prohibir el cebo natural allí donde la mayoría de las capturas no llegan a la talla legal). Lo lógico cuando se pesca sin muerte es hacerlo exclusivamente usando cebos artificiales montados en anzuelos sin arpón, y esto es algo que sabemos bien quienes pescamos habitualmente sin muerte. Como el Presidente de esta sociedad de pescadores no cita los nombre de los reputados biólogos en los que basa sus afirmaciones, nosotros no queremos pecar de los mismo. Aquí van los nombres, y los datos por ellos obtenidos, de algunos cuyos estudios son ya clásicos: Manson & Hunt (encontraron una mortalidad post-suelta de hasta el 84% con cebo natural, del 24 %  con cebos artificiales tipo cucharilla, del 4 % con mosca y del 0 % con mosca en anzuelo sin muerte); Wydosky (encontró una mortalidad media del 25% con cebo natural, valores entre el 3,3 % y el 61,5 %, del 24 % con cebos artificiales excluida la mosca, valores extremos de entre 1,7 % y 42,6 %, y del 4% para la mosca, el 0 % pescando con mosca en anzuelos sin arponcillo); Warner & Johnson (nos hablan de un 37 % de mortalidad media con cebo natural, un 17 % con cebos artificiales excluida la mosca, y un 4 % con mosca en anzuelo con muerte); los estudios de Trotter encuentran porcentajes similares (un 31 % de mortalidad pescando con cebo natural y un 3 % cuando se pesca con mosca en anzuelo con muerte).

   Pero, dejando aparte lo que dice la ciencia, la mejor prueba de que la pesca sin muerte mata muchas menos truchas que la pesca con muerte la tenemos en la cantidad y calidad media de las truchas que hay en los tramos donde los pescadores están obligados a soltaralas (que desgraciadamente para nosotros, los pescadores, aún son muy pocos), en comparación con la cantidad y calidad media de las truchas que hay en tramos similares en los que no se practica la pesca sin muerte. Estamos de acuerdo con que hay que cuidar las aguas y eliminar los obstáculos que impiden que en nuestros ríos vivan hoy las truchas de antaño. Entre esos obstáculos sabemos que está la excesiva presión pesquera, y también sabemos que una medida para disminuirla es la pesca sin muerte.  La trucha que soltamos lo más normal es que pueda volver a ser pescada mañana, la trucha que matamos nunca la podremos volver a pescar. Pero una trucha no es un objeto que exista para que nosotros lo pesquemos, lo importante en todo esto es que la trucha que soltamos podrá seguir su ciclo vital, reproducirse, jugar su papel como depredador y como presa...

   En suma, podrá contribuir a algo que para muchos de nosotros es tan importante como el que los ríos estén limpios: que sigan estando vivos.cys.gif (1237 bytes)  

Carta enviada y no publicada a la Revista Trofeo Pesca firmada por los miembros de la Lista de Pesca.

CONSEJOS A SEGUIR A LA HORA DE LIBERAR A UN PEZ

 

   Para liberar a la trucha (u otro pez) con el menor daño posible lo primero es usar anzuelos sin muerte, que se extraen con mas facilidad. Lo segundo es luchar con el pez lo imprescindible (esto tiene particular importancia si la temperatura del agua es alta). Lo tercero, si no somos muy diestros cogiendo al pez con la mano podemos utilizar una sacadora de las especiales de malla. Lo cuarto es no sacar al pez del agua si es posible, y si se le saca del agua que sea con mucho cuidado, sin tocarle las agallas y sin oprimir el abdomen (los peces no están hechos para luchar contra la fuerza de la gravedad). Lo quinto es depositar al pez suavemente en el agua (si lo hemos sacado). Lo sexto es poner al pez de cara a la corriente, pero no en plena corriente fuerte, y con suavidad moverle despacio atrás y adelante para que el agua pase a través de las branquias, oxigenándolo, pero si el pez esta entero y quiere marcharse esto no es preciso. Lo séptimo es dejar que el pez se vaya, decirle adiós y desearle suerte. cys.gif (1237 bytes)

Alejandro Viñuales