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La Pesca a Mosca en España
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ASPECTOS DETERMINANTES DE LA CUALIDAD DE LA PLUMA |
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El asunto es mas complejo de lo que puede parecer a simple vista y se precisa, además de la comprensión de los conceptos básicos que comentaré a continuación, una cierta familiaridad y cercanía con este precioso y singular material que sólo proporciona su uso en el montaje de artificiales. Por eso, los montadores profesionales suelen apreciar con mas precisión que los criadores las cualidades de una buena pluma. Anticipo también que, como en el vino, tampoco existen reglas universales y objetivas quedando ciertos aspectos sujetos al gusto y a la percepción de cada uno. 1. Tipos. Tipos o clases de PlumaNo sería lógico comenzar a exponer las cualidades de la pluma de león sin diferenciar los dos tipos de plumas que se obtienen de un gallo de León. Estos son pluma de Riñón y pluma de Colgadera. La pluma de riñonada se extrae del dorso o riñón del gallo y comprende la zona que va desde la base del cuello hasta el comienzo de las hozes o plumas caudales (también llamada silla). La plumas llamadas de colgadera están situadas en la parte posterior del riñón hacia la cola y a ambos lados de del cuerpo. Existe una zona de transición en la que ambos tipos se solapan y sus cualidades se confunden. Las diferencias básicas entre las dos clases son: 1.1- Forma: La pluma de colgadera es mas alargada o lanceada mientras que la pluma de riñón siempre tiende hacia la forma redondeada o de pala. 1.2.- Brillo: la pluma de colgadera es siempre mas mate que
la de riñonada en un mismo gallo. Esto es especialmente evidente en el reverso de la
pluma de aspecto mas mate y blanquecino. 2.Factores de calidadLos factores cualitativos que mencionaré a continuación son aplicables a ambos tipos de pluma aunque es evidente que no podemos esperar la misma calidad en la colgadera que en la riñonada. Esto no es óbice para que a veces se encuentren colgaderas de una calidad excepcional, dándose, aunque no es frecuente, que las plumas de colgadera de un gallo sean superiores en calidad a las de riñonada de otro. 2.1. Obra. Se llama así al tamaño o superficie útil de la pluma. En el sentido horizontal es el ancho de la pluma, y verticalmente comprende desde la punta hasta el comienzo de la zona plumosa de la base donde las fibras ya no están separadas sino entrelazadas entre sí. En principio, a mayor tamaño u obra mejor pluma y mas aprovechable. Esta afirmación genérica y bastante aproximada a la realidad ha de ser matizada en el siguiente sentido: no todas las plumas tienen el mismo número de fibras ( y el grosor de las mismas) por unidad de longitud de raquis, por lo tanto pueden existir plumas con distinta obra y el mismo número aprovechable de fibras (abrirlas un poco nos ayudara a apreciarlo). También hay que tener en cuenta que el ancho de la obra y por lo tanto la longitud real de la fibra es de relativa importancia ya que en la mayoría de los montajes para trucha -los mas comunes con la pluma de León- solo se aprovecha una parte y el resto es cortado y desechado. 2.2.- Tersura y rectitud de las fibras. Independientemente del grosor de las fibras que, como ya he comentado, es variable dependiendo del gallo, la fibra debe de ser tersa, flexible y no debe tener las puntas dobladas ni estar curvadas a lo largo de su longitud. (Este defecto ocurre frecuentemente en las colgaderas). Curiosamente, algunas variedades son mas proclives al defecto de las puntas dobladas; en general, las variedades oscuras y en particular, el indio negrisco. Os será difícil (aunque no imposible, yo tengo uno) encontrar una pluma de gallo negrisco que no adolezca de este defecto. Respecto al grosor de la fibra es una cuestión de preferencia personal y de usos en el montaje. Por ejemplo, para mí la mejor ahogada es la de fibras finas, tersas y brillantes, mientras que para los tricópteros y los cercos prefiero fibras mas gruesas y consistentes. 2.3.- Brillo. La buena pluma de riñón es muy brillante e idealmente nos gustaría que lo fuese igual en el dorso y en el reverso. Sin embargo nunca una pluma será igual de brillante por ambos lados. Esto es imposible y no se ha de buscar porque no se da naturalmente. Además, en ciertas variedades la disimilitud -tanto en brillo como en tonalidad-es mas evidente que en otras. Sólo hemos de observar que la superficie no aparezca mate en el reverso. Aunque casi siempre para el ojo acostumbrado una pluma lo dice todo en su parte anterior sin necesidad de darle la vuelta. Tened en cuenta que la percepción del brillo se ve influenciada por el color o tonalidad de la pluma y por la luz con que la observéis. Lo ideal es estudiarla con luz natural y hacerla girar para que despliegue todos sus reflejos. 2.4.- Uniformidad de dibujo o penca y color. Hoy por hoy, las variaciones de dibujo o moteado o penca que es como se denomina originalmente, son casi infinitas. Esto se deriva de una cría natural en la que la selección se basa principalmente en los aspectos anteriores; tamaño de la obra, brillo, y calidad de la fibra pero no en el dibujo o moteado. Hay dos poderosas razones para ello: la primera es que los criadores actuales, entre los que me incluyo, no tienen -tenemos- los medios para seleccionar tan estrechamente como requeriría la obtención de variedades con un fenotipo tan específico. La segunda es que la penca solo es observable en los machos, dado que la hembra no presenta plumas de riñonada similares a las del gallo, no presentando evidencias de su genotipo respecto al moteado. Esto para mí, lejos de ser un inconveniente, representa una gran riqueza en cuya variedad encontramos las formas y dibujos que representan con fidelidad los detalles mas diversos de los insectos que tratamos de imitar. Por supuesto existen unas formas o moteados generales bajo cuyo epígrafe logramos clasificar casi todas las plumas. Sin embargo la clasificación actual mezcla los conceptos de color y de dibujo sin un criterio lógico, por lo que resultan difíciles de asimilar y de comprender por el aficionado. (La clasificación completa es harina de otro costal que dejo para otra ocasión; no quiero aburriros). Respecto de la penca y el color, debéis buscar sobre todo la uniformidad y la ausencia de grandes manchas que a veces se producen cuando el gallo ha sufrido una enfermedad. En lo demás, pensad en las imitaciones que podrías realizar con esas plumas. Dejad volar la imaginación y no os limitéis a lo mas trillado. Todos los criadores atan juntas, en mazos de 12, todas las
plumas de un mismo gallo, separando las de colgadera por un lado y las de riñonada por
otro. A las de riñonada se les da un precio y a las de colgadera otro sensiblemente
inferior. Es decir que, cuando compras un mazo, lo normal es que todas las plumas que lo
componen sean del mismo gallo y del mismo tipo. Efectivamente, todas las plumas de un tipo
-bien riñonada o bien colgadera- del mismo gallo y de la misma pela (los gallos se pelan
4 o 5 veces al año y no en todas las pelas la calidad es la misma) tienen una calidad
uniforme. Quizá la única variación es que las plumas del riñón junto a la base del
cuello suelen ser un poco mas pequeñas o de menos obra que las posteriores aunque no es
muy significativo. Ahora bien, a veces se incluyen en un mazo de riñonada, una pluma de
colgadera -semicolgadera- (la zona de transición de la que os hablaba). Esto no se hace
por picaresca o con animo de engañar al comprador sino por que es difícil que la
cantidad total de plumas de riñón sea exactamente divisible por doce y a veces se
completa un buen mazo de esta manera. Esto, hay que tomarlo como un mal menor que no se
debe reprochar a los criadores. En otras ocasiones comprareis mazos excepcionales a menor
precio o mazos de colgadera en los que vaya alguna buena pluma de riñón.. Os aseguro,
por propia experiencia que la pluma de León bien vale el precio que se paga por ella, si
nos atenemos al gran esfuerzo y a la relativamente pobre rentabilidad que se obtiene de
ella. Angel Alvarez de Benito
Aunque no hay porque exigir lo mismo a una pluma dedicada a moscas ahogadas que a otra que queramos para montar alas de tricóptero que a una tercera que queramos solo para cercos, hay algunos detalles que pueden calificarse como positivos en todos los casos: que la pluma sea brillante (y el brillo, o su carencia, se aprecia sobre todo por el envés de la pluma), que las barbas sean largas y rectas (para pequeñas moscas ahogadas no es preciso una gran longitud, barbas aprovechables sea la máxima posible. Si es una pluma especifica para cercos las barbas deben ser gruesas y bastante rígidas. Para alas de tricóptero tampoco viene mal algo de rigidez, pero no tanta como para la pluma de cercos. Para montar ahogadas las plumas deben tener fibras bastante flexibles, pero no blandas, y muy brillantes. En cuanto a los colores... a gusto del
consumidor. Personalmente me gustan los pardos que tienen el fondo de un color bien
definido en el que las pencas se destacan claramente y distribuyen de forma regular. A los
indios les miro sobre todo el brillo y la rigidez-elasticidad de la fibra (suelen tenerla
excesivamente blanda para mi gusto), y aunque para algunos los indios sarnosos (manchados)
son plumas defectuosas a mi me parecen buenas plumas, si el brillo y la rigidez es la
adecuada. Alejandro Viñuales |