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LA PESCA A MOSCA EN ESPAÑA

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Lanzando una mosca. Teoría y práctica. (4):
El lanzado vertical, movimientos básicos: el lanzado delantero
(y resumen del lanzado vertical)
Si el lanzado trasero se ha realizado correctamente, el lanzado delantero no tendrá grandes dificultades (salvo circunstancias como un fuerte viento frontal); pero eso no quiere decir que salga bien de forma automática: el lanzador también tiene que poner algo de su parte.
El movimiento hacia delante comienza idealmente cuando la línea finaliza el desplazamiento hacia detrás y alcanza su máxima extensión.
  • Si comenzamos el lanzado delantero demasiado pronto, cuando a la línea le queda aún mucho para extenderse, estaremos moviendo parte de la línea hacia delante y parte de la línea hacia detrás. Es un buen sistema para manejar un látigo, para conseguir que la punta se acelere hasta superar la velocidad del sonido y produzca el típico chasquido; pero es un pésimo sistema para lograr que toda la línea se desplace en la misma dirección. Lo que ocurrirá si nos apresuramos demasiado es que la línea se encontrará bajo la acción de dos fuerzas opuestas, girará muy deprisa, pero no irá ni para adelante ni para detrás. Ocurrirá algo parecido a lo que sucede si tomamos un balón entre las dos manos y empujamos con una hacia la derecha y con la otra hacia la izquierda, con similar fuerza: el balón dará vueltas sobre su eje, pero no variará su posición.
Demasiado pronto (1 Kb.)

Apresurarse al comenzar el lanzado delantero sólo sirve para acelerar la punta de la línea y producir un chasquido más propio de un domador que de un pescador.
  • Si, por el contrario, nos demoramos en exceso, la línea comenzará a caer a nuestra espalda, perderá tensión (y mantener la tensión de la línea es siempre una de las claves del lanzado), y será preciso aplicar una energía extra para poder levantarla.
Demasiado tarde (1 Kb.)

Si tardamos demasiado en iniciar el lanzado delantero la línea comienza a caer y debemos realizar un esfuerzo extra para levantarla.

Como el lanzado trasero, también podemos dividir el lanzado delantero en varias fases; con la diferencia de que esas fases variarán dependiendo de si el movimiento hacia delante finalizará con la mosca en el agua o queremos realizar una serie de lo que llamamos falsos lanzados, manteniendo a la línea en el aire.

En este último caso el lanzado delantero es un reflejo del lanzado trasero, como se explica en el gráfico al que se accede desde este enlace, y todo lo que comenté sobre el movimiento hacia detrás y sus fases (impulso, parada y pausa) en el anterior artículo de esta serie, es aplicable en el movimiento hacia delante.

Tan sólo es necesario añadir tres cosas:

  1. El movimiento delantero muchos pescadores opinan que no conviene hacerlo en el mismo plano que el trasero, sobre todo si queremos mantener muchos metros de línea en el aire y no estamos aún muy duchos en esto del lanzado. Lo más práctico es llevar la punta de la caña ligeramente más separada del cuerpo en el lanzado hacia detrás. El motivo es impedir que la línea choque contra la caña si "cae" en exceso. De esa forma, en el movimiento trasero la línea puede llegar a pasar por debajo de la punta de la caña, algo que es lo habitual en algunas escuelas europeas de lanzado. En el movimiento delantero, por el contrario, la línea pasará siempre por encima de la punta de la caña.

  2. Las ondas cruzadas (lo que inglés se conoce como "tailing loop") son mucho más frecuentes en el lanzado delantero que en el trasero. La causa es la mayor fuerza aplicada habitualmente en el golpe hacia delante, y la extendida costumbre de frenar siempre la caña muy pronto. Una combinación de ambas cosas hace que la punta de la caña se sitúe más abajo en mitad del movimiento que al final del mismo, de forma que la línea primero baja y luego sube, enredándose a menudo en el proceso.

  3. Añadir línea es más sencillo en el lanzado delantero que en el trasero. El motivo es el mismo que origina las ondas cruzadas: el lanzado delantero podemos realizarlo con más fuerza. El momento de añadir más línea es justo después de parar la caña, durante la pausa y mientras la línea se mueve hacia delante, nunca antes, ni después de que la línea haya completado su extensión.

    Esto de añadir línea es una de esas cosas que parecen complejas pero que se realizan de forma automática en cuanto el pescador conoce medianamente el lanzado. Al principio dejemos escapar entre los dedos de nuestra mano izquierda (o derecha, si somos zurdos) sólo unos poco centímetros de línea, en poco tiempo la longitud que podremos añadir sin perder el control del lanzado será más que suficiente para enfrentarnos al río.
Distintos planos (1 Kb.)
Visto desde arriba el movimiento de la caña dibuja una elipse, alejándose del pescador en el movimiento trasero y acercándose en el delantero.

Cuando el lanzado delantero finaliza posando la mosca en el agua es cuando sus peculiaridades son mayores, y cuando el pescador debe poner especial cuidado en su realización.

El impulso mantenido, la parada firme, y el mover la caña simétricamente, de modo que la línea se extienda delante y detrás siguiendo la misma recta, aunque recorriéndola en distinto sentido, son tres puntos que conviene habitualmente no perder de vista.

Puesto que el movimiento delantero viene siempre precedido del trasero, ya durante el movimiento atrás debemos prever cómo queremos posar la mosca, hay dos posibilidades: lanzar directamente hacia al agua, apuntando sólo un poco más arriba del lugar donde queremos posarla; o lanzar casi en horizontal, para que la mosca caiga suavemente al agua. Habría que añadir una tercera posibilidad: el lanzamiento elevado, pero éste sólo es práctico cuando se trata de alcanzar largas distancias, sin que importen gran cosa la precisión ni la posada (desde este enlace [ 5 Kb.] se muestra un gráfico explicativo).

El primer tipo de lanzado (inclinado) permite una mayor precisión y ayuda a vencer los efectos del viento; a cambio la mosca se posa con menos sutileza y, al caer el bajo de línea totalmente extendido, aumentan los riesgos de un rápido dragado. El segundo tipo de lanzado (horizontal) facilita posar la mosca suavemente y que el bajo de línea caiga arrugado, lo que siempre es bueno cuando de evitar que la mosca drague se trata; aunque, en la parte negativa, se pierde precisión.

Falso lanzado (14 Kb.) En los falsos lanzados el lanzado delantero y el trasero son simétricos.
A los lanzadores principiantes, sobre todo si tienen problemas para extender bien el bajo de línea, aconsejo que lancen en un plano inclinado: que apunten con la línea al agua, muy poco por encima de allí donde quieren poner la mosca; lo que significa que en lanzado trasero la línea debe haberse lanzado más o menos elevada, dependiendo de lo cerca que queramos poner la mosca.

Impulso, parada y pausa, las tres conocidas fases del lanzado estándar, también deben cumplirse cuando queremos posar la mosca, pero con algunas diferencias en sus dos últimos puntos con respecto a lo dicho hasta ahora:

  • La parada debe ser neta, y seguida por una corta pausa; poco después de parar la punta de la caña seguimos con ella el descenso de la línea, apuntando a la mosca en su recorrido, hasta señalar al agua cuando la mosca se posa.

    Una excepción a lo dicho en este punto ocurre cuando disparamos muchos metros de línea al final del lanzado. En ese caso la pausa durará el tiempo que tarda la línea en salir, y mantendremos durante ese tiempo la caña en la misma recta en la que se desplaza la línea, para aminorar el rozamiento.
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    Resumen del lanzado vertical estándar

    En las páginas que hasta ahora he dedicado al lanzado vertical he analizado con detenimiento los puntos que creo que son más importantes. Tal vez ese mismo detenimiento haya dificultado seguir esta serie a los lanzadores menos experimentados. Especialmente dedicados a ellos van los siguientes párrafos, en los que primero recordaré los pasos básicos del lanzado y posteriormente intentaré explicar cuáles son los errores más habituales y cómo solucionarlos.

    1. Comenzamos el lanzado con entre siete y ocho metros de línea extendida delante de nosotros (si sumamos dos metros y medio del bajo de línea, y otros dos metros y medio de la caña, tenemos margen más que suficiente como para poner la mosca a más de diez metros sin problemas). Partimos con la caña en las cercanías de la horizontal, más inclinada hacia abajo cuanta más potencia queramos aplicar en el lanzado trasero. Para empezar mantenemos en todo momento la línea sujeta entre los dedos, contra la empuñadura de la caña; después aprenderemos a añadir línea durante los falsos lanzados (añadir línea es algo que los lanzadores neófitos creen complicado, pero no tiene ninguna dificultad si el lanzado con una longitud fija de línea se realiza correctamente).

    2. Levantamos la caña procurando mantener la aceleración.

    3. Frenamos marcando bien la parada, habitualmente poco después de la vertical, como si la caña fuera la manecilla de las horas de un reloj que marcara entre la una y las dos; el frenar antes o después dependerá de la potencia que queramos aplicar al lanzado, y de lo más o menos elevada que queramos desplegar la línea a nuestras espaldas.Animación lanzado (21 Kb.)
    La animación muestra un lanzado completo, levantando la línea y volviendo a ponerla en el agua.

4. Esperamos a que la línea acabe de extenderse.

5. Movemos la caña hacia delante, con un movimiento fluido y uniformemente acelerado.

6. Frenamos con decisión, y aquí encontramos dos caminos:

a) Hacemos una pausa esperando a que la línea acabe de extenderse en el aire, y cuando finalice esa extensión recomenzamos el lanzado con un nuevo movimiento hacia detrás, que será seguido de otro hacia delante... Esto son los llamados falsos lanzados, durante los cuales mantenemos la línea en el cielo. Son muy útiles para secar las moscas y, además, en el curso de los mismos, justo tras la pausa, podemos ir añadiendo línea alargando el lanzado (aunque para ello hay que sujetarla con la mano que no sostiene la caña, y no contra la empuñadura de la caña; algo que dificulta al principio el mantener en todo momento la tensión, por lo que conviene dejarlo para una segunda fase del aprendizaje).

b) Hacemos una corta pausa y cuando la línea comienza a caer la acompañamos con la caña en esa caída. Esto se hace para evitar que la línea forme una gran curva y tire del tramo que está en el agua, arrastrando la mosca con ella.

En este último lanzado también podemos añadir línea, y como ya no necesitamos mantener la tensión (como ocurría durante los falsos lanzados) podemos soltar una mayor longitud con un largo disparo final: hasta varias decenas de metros si utilizamos una línea con una pesada cabeza seguida de una fina y larga cola.

Los seis errores más comunes y sus soluciones

1. La caña se inclina demasiado en el movimiento trasero

Es éste el más usual defecto de los principiantes: intentan dar más fuerza a su lanzado llevando la caña un poco más atrás. El resultado es que la línea se cae a sus espaldas en el movimiento trasero y la onda se abre en exceso; como consecuencia en el movimiento delantero la línea forma una curva amplia sobre la cabeza del lanzador y conserva fuerza para desplazarse horizontalmente, resultando vanos los intentos de extenderla. A menudo el lanzador se empeña entonces en tomar más impulso al lanzar la línea hacia delante, para lo que lleva la caña aún más atrás, y el problema lejos de resolverse se va agravando.

La solución es fácil: frenar antes la caña. Aunque lo de fácil habría que entrecomillarlo: muchos lanzadores principiantes tienen muy arraigado el hábito de lanzar moviendo sobre todo la muñeca, y les puede resultar muy complicado frenar la caña poco después de la vertical, como sería conveniente hacer en lanzados cortos o medios. Conviene, sobre todo al empezar a lanzar, evitar en lo posible utilizar la muñeca, y actuar como si entre la mano y el antebrazo no tuviéramos ninguna articulación. Asimismo conviene realizar lanzados abriendo y cerrando conscientemente el arco de lanzado, para observar lo que ocurre en cada caso y ver claramente la influencia del movimiento de la punta de la caña en el desplazamiento de la línea.

Demasiado atrás (2 Kb.)

Un error frecuente: la caña se lleva demasiado atrás, la línea se lanza hacia el suelo y forma una onda muy ancha y poco eficaz.

2. La parada de la caña no es neta

Este problema y el anterior suelen ir de la mano en los principiantes; pero también en lanzadores de medio nivel es habitual observar cómo la caña se detiene poco a poco, de modo que absorbe parte del empuje que aporta su elasticidad. El problema por sí mismo no es grave si podemos permitirnos el lujo de desperdiciar parte de la fuerza aplicada en el lanzado, pero habitualmente se une al primer error: al no frenar la caña con firmeza ésta deriva y se abre excesivamente el arco de lanzado.

La solución es obvia: concentrarnos al frenar la caña hasta que logremos marcar perfectamente la parada, hasta conseguir que la caña entre el momento en que alcanza la máxima velocidad y el momento en que se detiene completamente recorra la menor distancia posible. Sobre esto hay que advertir de un nuevo problema que puede presentarse, sobre todo con cañas algo blandas: al frenar con brusquedad la caña se descarga con fuerza y rebota después, formando en la línea ondas parásitas. Para amortiguar ese rebote hay varios "trucos": desplazar ligeramente la caña después de la parada, en la misma dirección que la línea, esto es lo que se conoce como deriva; o aflojar la mano inmediatamente después de parar la caña, de ese modo, al permitir que la empuñadura se mueva algo en el hueco de la mano, la punta de la caña acusará menos el rebote.

3. La pausa es demasiado corta o demasiado larga

Ya expliqué al principio de este artículo los nefastos efectos que sobre el lanzado tiene no acomodar el tiempo de pausa al que tarda la línea en extenderse. Los lanzadores más experimentados saben que hay estilos de lanzado en los que no se efectúa pausa alguna, pero en esos casos se utilizan sistemas para alargar el movimiento de la caña de forma que los cambios de sentido de la caña puedan realizarse en el momento preciso.

Mirar cómo la línea se extiende, especialmente en el movimiento trasero, es una buena forma de asegurarnos de que el movimiento delantero comienza en el momento adecuado. En lanzados medios es posible sentir con claridad cómo la línea tira de la caña mientras se extiende, de forma que sin necesidad de mirar el pescador sabe cuando finaliza esa extensión; pero ese tirón no se nota gran cosa cuando lanzamos a corta distancia, ni cuando nos acercamos al límite de metros de línea que podemos mantener en el aire. Mirar hacia detrás mientras la línea se extiende es una magnífica costumbre llena de ventajas, aunque no sea siempre necesaria. Si la practicamos con asiduidad, además de avanzar con más rapidez en el dominio del lanzado evitaremos dejar algunas moscas en las ramas de los árboles.

4. La aceleración no se mantiene durante todo el movimiento

Éste es un defecto muy habitual. El lanzador comienza el lanzado con ímpetu, pero no puede mantenerlo hasta que el movimiento finaliza. El resultado es que la caña se cimbrea y casi inmediatamente se endereza, digamos que el lanzado comienza antes de lo que se pretendía. El resultado es que se produce una pequeña onda cruzada, que no por pequeña es menos molesta y menos causante de enredos.

La solución es no olvidar que la velocidad a la que hay que mover la caña debe ser creciente. Una aceleración suave y mantenida es siempre preferible a un corto y brusco empujón a mitad de lanzado.

5. No se aplica fuerza suficiente

No suele ser preciso en el curso normal de una jornada de pesca lanzar con todas nuestras fuerzas, eso lo dejamos para los concursos de lanzado. Pero eso no quiere decir que baste mover lentamente la caña hacia delante y hacia detrás para extender una decena de metros de línea. A veces los pescadores incipientes parecen tener miedo de romper la caña. La caña se romperá cuando tenga que romperse, pero eso no ocurrirá antes por lanzar con un poco de energía.

Tengamos en cuenta que la línea pesa, que tenemos que superar la fuerza de la gravedad y la resistencia del viento. Para ello tiene que moverse con cierta velocidad, velocidad que sólo conseguirá si previamente la punta de la caña se ha movido igualmente deprisa.

6. El arco de lanzado y el impulso aplicado no van coordinados

Si el impulso es demasiado fuerte para la amplitud del arco de lanzado se producen enredos en la línea (ondas cruzadas, en inglés "tailing loop") ; si el impulso no es suficiente para la amplitud del arco de lanzado se forma una onda excesivamente abierta.

El arco de lanzado y el impulso deben estar en relación directa: un lanzamiento largo, de gran impulso, pide un arco de lanzado amplio; un lanzamiento corto, de poco impulso, pide un arco de lanzado corto.

Senos cruzados (3 Kb.)

Los senos cruzados, arriba, se producen cuando la punta de la caña sigue una trayectoria cóncava. Para evitarlos debemos abrir un poco el arco de lanzado; de esa manera, como se muestra en la parte inferior del dibujo, la punta de la caña sigue una trayectoria convexa y la línea forma una onda lo bastante abierta como para evitar enredos.

Las ondas cruzadas son un problema habitual en lanzadores de nivel medio que se empeñan en manejar largas longitudes de línea moviendo la caña en un arco corto y aplicando el impulso con una brusca extensión del brazo, como quien lanza un golpe directo en un combate de boxeo. Tengamos en cuenta que si flexionamos la caña de forma acusada, como ocurre cuando tira de una gran cantidad de línea, tendremos que llevar la caña algo más abajo en el movimiento delantero, para asegurarnos de que la punta ha seguido una curva convexa.

 

Alejandro Viñuales

1ª Parte

2ª Parte

3ª Parte

4ª Parte

5ª Parte

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