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LA PESCA A MOSCA EN ESPAÑA

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Lanzando una mosca. Teoría y práctica. (5):
Lanzados horizontales y rodados
Aunque el lanzado estándar se ejecuta con la caña en las cercanías de la vertical y encadena dos movimientos en la misma, o parecida, dirección y distinto sentido (el trasero y el delantero), hay muchas otras formas de mover la caña para lanzar una mosca con un sedal pesado.
Entre ellas se encuentran dos muy frecuentemente utilizadas por la mayoría de los lanzadores: los lanzados horizontales, que como su nombre indica no llevan la caña perpendicular sino paralela al agua; y los lanzados rodados, que sólo tienen movimiento delantero.

El lanzado horizontal

En ocasiones el pescador se encuentra con obstáculos que le impiden efectuar el lanzado con la caña elevada. Una solución puede ser entonces efectuar el lanzado con la caña en las cercanías de un plano horizontal, impulsando la línea próxima a la superficie del agua.

Los lanzados horizontales difieren muy poco de los lanzados verticales, si no es porque en ellos la caña se maneja en un plano que está girado 90º en relación con el habitual. Por lo demás todo lo dicho en anteriores artículos de esta serie sobre el lanzado vertical sirve para el lanzado horizontal: la relación entre la potencia de lanzado, el arco de lanzado, y la onda que forma la línea, no varía, independientemente de que lancemos con la caña apuntando al cielo o con la caña paralela o apuntando al agua.

Lanzado horizontal derecho (12 Kb.) El lanzado horizontal derecho equivale a un lanzado vertical "acostado": el impulso, la parada, la pausa..., todo es similar, y no tiene mayores dificultades.

El lanzado horizontal directo es aquel en el que movemos la caña dirigida hacia el lado del brazo que la maneja, la derecha si el pescador es diestro.

Este tipo de lanzado no tiene apenas más dificultad que un lanzado vertical, y las precauciones especiales que debemos tomar se refieren sobre a mover la punta de la caña lo más horizontalmente posible, pues la línea viaja muy cerca del agua y si la elevamos en el movimiento hacia delante azotará el agua en el movimiento hacia detrás, y viceversa. Esto es más importante cuanto más abajo llevamos la punta de la caña.

Llamamos lanzado horizontal inverso, o de revés, a aquel en el que la caña se mueve por el lado contrario, con el brazo que lanza cruzado por delante del cuerpo del lanzador. Este tipo de lanzado resulta menos "natural" que el anterior, y resulta bastante más difícil de ejecutar correctamente: el brazo choca con el cuerpo en el movimiento trasero, y no es sencillo saber instintivamente cuándo parar la caña en el movimiento delantero. Es habitual que el pescador frene la caña demasiado pronto, lo que provoca ondas cruzadas (eso que los ingleses llaman "tailing loop") y lleva a que la mosca se enrede en la línea o tropiece con el puntal de la caña; y tampoco es raro que el pescador frene demasiado tarde, lo que suele mandar a la mosca más allá de donde el pescador pretendía. Abrir el arco de lanzado si sufrimos el primer problema, y cerrar el arco si nuestro problema es el segundo, es la obvia solución para mejorar nuestros lanzados horizontales inversos.

Horizontal de revés (12 Kb.) El horizontal de revés debería ser un calco simétrico del horizontal derecho, sin embargo en la práctica las dificultades son mayores pues cuesta mover el brazo con la misma soltura.

Un habitual error en ambos casos es formar el arco de lanzado a base de muñeca, lo que deja poco margen para errores en el momento de detener la caña: tengamos en cuenta que un ligero movimiento de muñeca se convierte en un desplazamiento de muchos centímetros del puntal de la caña; si el empuje lo ejecutamos con un amplio arco de impulso, moviendo todo el brazo, la diferencia entre la distancia recorrida por nuestro brazo y la recorrida por la punta de la caña es menor, lo que nos permite mayor precisión.

Al igual que ocurre con el lanzado vertical, en los lanzados horizontales se puede mover la caña adelante y atrás en diferentes planos, formando un óvalo que obliga a la línea a descender durante el movimiento trasero y a elevarse en el movimiento delantero. No es que no pueda hacerse lo contrario, levantar la caña durante el inicio del movimiento atrás y bajarla en el comienzo del movimiento delantero, pero eso resulta menos natural y hace que la mosca finalice el lanzado yendo de abajo arriba, lo que compromete la precisión (aunque permite posar con suavidad extrema).

El lanzado rodado

Un lanzado rodado es la mitad de un lanzado estándar: sólo tiene el movimiento hacia delante.

Al menos eso suele decirse, pero, aunque es cierto que el lanzador impulsa la línea hacia delante moviendo con rapidez la caña de la misma forma que en el habitual lanzado hacia delante, si el rodado tiene éxito es porque previamente hemos preparado las cosas de la forma adecuada, y básicamente porque hemos colocado la línea de forma que en ese movimiento hacia delante exista desde su inicio algo de tensión, que permite que la onda se transmita desde la caña hasta la mosca.

Realmente la función básica del lanzado trasero es lograr que cuando el pescador comienza el lanzado hacia delante la línea esté tensa. Si sacamos diez metros de línea a través de las anillas de la caña y los dejamos en el suelo amontonados en espiras delante de nosotros jamás conseguiremos que se extiendan con el simple gesto de llevar hacia delante la caña, aunque pongamos todas nuestras fuerzas en el empeño.

 

Rodado moderno (9 Kb.) El rodado moderno se realiza llevando la caña bastante atrás y parándola muy por encima de la horizontal. De este modo la "rueda" se dirige hacia delante y por encima del agua.

Por lo mismo no es fácil conseguir un buen rodado, aun cuando la línea esté perfectamente extendida, si no la tenemos en el agua. La ligera adherencia entre la superficie del agua y la superficie de la línea proporciona esa tensión que tanto ayuda a formar un buen rodado. En tierra firme la línea resbala demasiado, la caña tira de toda la línea al tiempo y el rodado no se desarrolla correctamente.

Si queremos comprobar cómo la tensión ayuda a formar la onda en el lanzado rodado sólo tenemos que clavar la mosca en una rama y colocarnos a suficiente distancia como para que la línea se mantenga ligeramente tirante cuando levantemos la caña para iniciar el lanzado. Un movimiento acelerado hacia delante y una parada neta, gestos en todo similares a los del movimiento delantero de un lanzado normal, formarán muy fácilmente una "rueda" en la línea que la recorrerá velozmente en toda su extensión.

Son dos las claves básicas para conseguir buenos rodados:

La primera es obvia tras leer lo dicho en anteriores párrafos: realizar el movimiento de forma que la caña encuentre suficiente tensión en la línea.

Por ello no comenzamos el lanzado hasta que parte de la línea cuelga de la caña y el resto está lo mejor extendido posible ante nosotros. Si quisiéramos ejecutar un rodado de gran impulso podríamos colocar parte de la línea a nuestras espaldas (más longitud cuando mayor queramos que sea el impulso). Ese tramo de línea ayudará a cargar la caña y formará una onda poderosa que se transmitirá al resto de la línea sin problemas.

Rodado clásico (13 Kb.) Si con una caña rígida intentamos formar un rodado siguiendo las normas habituales hace cuarenta años (moviendo la caña "de la una a las diez") el resultado es una rueda con un radio mayor en el eje vertical que en el horizontal, que pierde gran parte de su energía contra el agua, y que termina sin poder completar la extensión de la línea.

Tal vez el lector en este punto se pregunte que por qué no poner entonces toda la línea extendida a espaldas del lanzador. Bien, por un lado si la cantidad de línea que pretendemos mover es excesiva no lograremos que la caña la impulse con fuerza suficiente; por otro lado, si podemos poner la línea extendida en el agua igual la podremos poner extendida en el aire con un lanzado atrás-adelante normal, y en ese caso no hay ninguna necesidad de realizar un lanzado rodado.

La segunda clave pide hacer algunas matizaciones que luego comentaré, y se puede definir como: impulsar la onda al frente, no hacia abajo.

La mayoría de los manuales de lanzado de hace veinte años describían los gestos precisos para formar un rodado con tres pasos: llevar la caña hasta la posición de la 1 (en ese imaginario reloj que tan útil ha resultado para los instructores de lanzado), esperar a que la línea penda desde la punta de la caña formando un arco amplio, y bajar entonces en un movimiento acelerado la caña hasta la posición de las 10. De este modo se forma una rueda que avanza sin despegarse en ningún momento de la superficie del agua.

Actualmente una descripción de lo que podríamos definir como "rodado moderno" sería algo así como llevar la caña hasta la posición de las 2 (o más abajo) y frenar aproximadamente en la posición de las 11. La diferencia es que en este caso la línea de lanzado se eleva, y la rueda hace lo mismo, formándose en el aire, y no en el agua.

El antiguo sistema se tiene ahora bastante olvidado, pero lo cierto es que si utilizamos cañas blandas, de acción lenta, ese movimiento de la 1 hasta casi las 9 forma unos rodados muy aceptables. Si lo hacemos con una caña dura, rápida, sólo conseguiremos aplastar la línea contra el agua. El porqué de esta diferencia se comprende fácilmente si miramos los dibujos donde se muestran las distintas trayectorias que sigue la punta de la caña en ambos casos.


En dos rodados que comienzan y terminan en el mismo punto (en el dibujo se muestra el esquema de un rodado clásico) no dibuja la misma línea la punta de la caña, si uno de ellos lo realizamos con una caña dura y el otro con una caña blanda.

La caña más rígida, con un alto módulo de elasticidad, arriba, apenas flexiona y la punta dibuja un arco con más altura. La caña más blanda se dobla más y la punta sigue un arco más bajo.

Como consecuencia de ello la técnica del rodado ha evolucionado para adaptarse a los materiales con un alto módulo de elasticidad de que están construidas las actuales cañas.
Rodados cañas dura y blanda (5 Kb.)

Errores habituales en el lanzado rodado

Dejando aparte los que se deducen de los apartados anteriores (como lanzar la línea contra el agua, y no al frente) es habitual en muchos pescadores principiantes intentar que sus rodados mejoren aumentando el impulso, y para ello agitan la caña con todas sus fuerzas, en un movimiento brusco y sin coordinación que es incapaz de estirar la línea más allá de cuatro metros, y que provoca que en el siguiente intento se apliquen en el empeño de formar un largo rodado aún con más fuerza, con resultados igualmente malos.

No hay que olvidar que en el fondo un lanzado rodado no es sino la fase delantera de un lanzado normal. Por tanto debemos seguir las mismas reglas que en el lanzado vertical estándar: aceleración sostenida, empezando el movimiento despacio y aumentando la velocidad poco a poco para alcanzar la máxima en el momento de detener la caña, detención que debe hacerse con firmeza.

Otro problema viene de intentar el lanzado en una dirección que cruza la que forma la línea extendida ante nosotros. Esto es una frecuente causa de enredos, y debemos tener claro que si la línea está entendida al frente y queremos lanzar hacia la izquierda (suponiendo que somos diestros), la manera de poder hacerlo sin problemas es llevar la caña sobre nuestro hombro izquierdo para efectuar un lanzado por el lado contrario. En las técnicas de pesca que utilizan de forma habitual lanzados rodados, especialmente la pesca del salmón con cañas de dos manos, se realizan una serie de movimientos previos al lanzado en sí que tienen como función colocar la línea de la forma adecuada para poder formar largos rodados sin enredos: son los llamados lanzados "Spey" (el Spey es un famoso río salmonero de Escocia).


Alejandro Viñuales

1ª Parte

2ª Parte

3ª Parte

4ª Parte

5ª Parte

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