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Historias de Pescadores |
En los últimos días hemos tenido el inmenso placer de leer grandes historias, de participar y asistir como espectadores a intensos debates, pero toda moneda tiene dos caras y hoy, en las vísperas de un "isidril" puente que dedicaré a pagar todos los impuestos que en ésta época se nos reclaman (bautizos y comuniones), con la caña los vaders y una muda por si aparece la ocasión, quiero compartir con vosotros mis hazañas del pasado domingo, después de reflexionar unos días sobre la conveniencia o no de hacerlo.
Todo empezó la noche del sábado con una reunión de seis personas ante un televisor viendo el Barça-Madrid: dos niños enfervorizados con el partido, dos mujeres hablando de sus cosas, un medioaficionado y un pescador que el último partido que presenció fue en el patio de su colegio. Una pizza y colas de botella. El partido ni idea, solo sé que acabó. Repetición de las jugadas más interesantes y cuando todo prometía un feliz camino hacia el sobre en espera de las 5,30 surge la feliz idea JUGAR AL TRIVIAL. Resultado final: 3,15 y camino de casa.
Las 5,30 del pasado domingo no debieron existir. Los despertadores se saltaron el período comprendido entre las 5,30 y las 7,10. ¡La madre que parió al despertador y al Trivial!. Llamada desesperada ¡que ya voy!. A las 9,15 en el río vestidos y con todo a punto. Nos quedan sólo tres horas de pesca hasta que los del canal abran la presa y el río se convierta en riada (¿Que hacer para que el caudal de un río sea normal teniendo enfrente a unos sordos que lo cortan en seco a las 18,30 y abren el grifo a tope a las 12,00?).
Primera poza, primer lance, primera boga (recuerdo aquel libro
"primer amor, primer dolor"). Mi compa, primera poza, primer lance, primera
clavada. La misma poza, la misma caña, el mismo bajo, el mismo nudo, la misma ninfa.
Segundo lance, primera mosca perdida. ¡Bueno Cesar, vamos empate!.
Tercer lance, nudos varios (esto del monofilamento de 9 pies a mí no me cuadra).
Cambio a 71/2. Sucesivos enganches en las ramas. Pienso mientras dan las 10,15 en la
irresistible atracción entre las moscas y las plantas. Seguro que si lanzo a
aquella hoja de aquel fresno no llego, pero si lo hago a un hueco de 1 metro en algún
lugar se enganchará. Descubro una vez más la última ley de Murphy aplicada a la pesca
"si en algún lugar se puede enganchar se enganchará".
Todo en orden de nuevo. Dejo la poza en busca de unas tablitas en las que casi siempre
tengo éxito. Me cruzo con un lombricero. ¿Que tal?, "Fatal, una llevo desde las
7.". Sigo caminando, hay huellas de visones. Me para el guarda. Bolo que voy.
"Pues ese de la lombriz lleva ya cuatro". Pienso en el milagro de la
multiplicación de los panes y los peces aplicado a la pesca y de los poderes de los
guardas para que crezca el número de pescados en las cestas.
Son las 11,15 y en mi tabla soñada experimento el inmenso placer de un baño matutino con el agua a 11ºC medida a 1 metro de profundidad, vestido con un traje de baño de neopreno, casi al estilo de El Sardinero años 30. No he podido resistirlo. Primera estimación de daños y redacción de informe: rasguño poca importancia antebrazo izquierdo, inundación interior leve que no precisa bombeo, teléfono móvil que sobrevive (es para mantener el contacto con los guardas y el SEPRONA si hace falta), pero ... ¡paquete de ducados en estado agónico!.
Burla, burlando son las 12,00 y empieza el arrullo del
río en todo su esplendor. Empiezo a pensar en dejar la poza si no quiero ser arrastrado
hasta el embalse. Creo que deberían subir el importe del permiso, me parece injusto que
por 1.000 pesetas podamos disfrutar no solo de la pesca sino también del descenso de
ríos a velocidad de vértigo. ¡Juan Pablo, tienes dos minutos para bajar del medidor por
tus propios pies. 12,15 y el río es un espectáculo de aguas bravas. Tenemos que
entrar en contacto con la casa Puig para que su colonia patrocine el coto, mejor no porque
igual nos cobran derechos por utilización de marca. 12,20 me incorporo a la
procesión de pescadores camino del almuerzo. ¡Un pitillo y fuego por favor!.
12,45 recepción de familia a la orilla del río, lametones del Dandy (bretón línea
belleza, origen aixarquia, célibe a sus tres años busca novia), juegos varios, quejas
varias por el caudal, rumores y malicias (estamos en campaña electoral).
13,30. Feliz idea. Aperitivo, comida, charleta y hacer tiempo.
15,30. Monto a Borja (madrileño línea belleza e inteligencia -cuestión genética tan
sólo-, 11 años, no busca novia) la cucharilla. Busco sitio entre sillones de playa en
los que reposan los orondos "Rednecks" de Jim vigilantes de cañas dotadas
de hilos del 30 en los que a fondo se retuercen lombrices.
15:35, primera cucharilla perdida, fin de la sesión. Pegar la hebra hasta las
16,45. Hasta luego, vamos a aprovechar hasta que anochezca, llegaremos tarde.
Planificación de estrategia: ¿hacia arriba o hacia abajo?, ¿orilla izquierda o
derecha?.
Consenso: orilla derecha, hacia abajo.
Ejecución: 17,00 orilla izquierda, hacia arriba.
Sucesivos lances. Empieza el viento. La emoción del enredo. La erótica del desenredo.
17,45 un corzo que acude a beber. Silencio absoluto. Tengo el aire a mi favor. Son siete
minutos de intensa emoción hasta que algo le asusta y desaparece por donde llegó. Creo
que he superado mi récord personal de contener la respiración.
Comentamos la experiencia y cambiamos la estrategia inicial, seguir como íbamos. Esta Vez
si la ejecutamos (de nuevo habría bastado con dos buenos bofetones a tiempo): cruzamos el
río y tiramos hacia abajo. 18,30: este es el lugar ideal. Cesar en 20 minutos clava
dos y una, en el mismo lugar al solecillo bajo unas ramas, le rompe el bajo. Seguimos
empate, yo en un lugar muy parecido clavo dos moscas en el mismo sitio inalcanzable y
rompo un bajo.
19,30. Buena hora para clavar, buen lugar, ni ninfa favorita. Clavo en rama accesible,
ráfaga de viento y la gran picada del día: 72 kilos nada menos. Tengo que cortar
el bajo con los dientes, salgo del río con el anular señalando al cielo y me surge de
nuevo la inspiración: Buena hora, buen lugar, buena temperatura -12,5ºC- para un baño
vespertino. Pongamos en práctica lo leído en el manual de primeros auxilios: como
sacar un anzuelo del 12. Puedo asegurar y aseguro que lo que los manuales dicen funciona
... en un ambulatorio, tumbado en una camilla, seco y con un anzuelo sin vestir.
Empiezo a pensar -por naturaleza soy algo lento- en que
no es mi día. 20,15. Llegamos al coche. Pase de modelos ante el guarda. "Nos
vamos ya que no queremos coger mucha caravana". Fumamos un pitillo. Vaya profesión
bonita que tienes. Mira como suben los barbos. Este año he visto más mirlos acuáticos.
Hay tres parejas de nutrias. Ricardo está criando un gallo. Parece que empieza a hacer
fresco.
11,30. Salimos hacia Madrid.
Hoy fue un gran día. ![]()