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La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

 De pesca con Pepe (Paco Pascual 23 / febrero / 1998 )  


   Pasaban 10 minutos de la hora acordada cuando aparecieron mis 4 amigos y compañeros de pesca en el bar de Orea donde habíamos quedado, para de allí dirigirnos a Peralejos. La idea era pescar el Tajo cerca de las juntas con el Hoceseca, y este ultimo desde las juntas hasta la cueva del Tornero. Yo había estado un par de semanas antes y había disfrutado viendo bastantes truchas y sacando alguna que otra.
 
   En primer lugar nos dirigimos a Checa a cumplir con el autoimpuesto, penosisimo y desagradable deber de devorar un almuerzo a mesa y mantel consistente en unos huevos fritos de granja con jamón del terreno y patatas fritas de la huerta del mesonero, vinito peleón, pan de pueblo , cafés y farias (el que quiso). Maldiciendo no haber comprado una talla mas de vader y con la duda de si nos podríamos poner los que llevábamos, nos fuimos al río.  Pepe, al que algunos conocéis del Tablazo, y yo decidimos dejar el coche en una explanada cerca de las juntas, bajar andando por la senda, y subir pescando.

   Allí nos dirigimos, y nada mas bajar del coche oigo que me dice Pepe:
· "Oye Paco, esas mierdas que hay en el suelo no serán de vaca verdad"?
· "Y yo que se Pepe, es que haces una preguntas..." le contesto mientras montaba la caña.
· "Mírala bien, mírala bien , que es importante" me dice
· "Coño Pepe, a que hemos venido, a pescar o a mirar mierdas del suelo? Luego si quieres cogemos una y me la llevo a analizar al laboratorio a ver si es de vaca o de cabra" contesto yo sorprendido ante tanto interés por las cacas.
· "No me jodas Paco, no me jodas, que a mi las vacas me dan pánico, y si las mierdas son de vaca, ya le hemos cagado, que si mi madre hubiera querido que yo fuese torero me habría regalado un traje de luces" se sincera Pepe visiblemente nervioso, a lo que le miento:
· "En todo caso si son vacas son mansas, y además las mierdas parecen secas y de hace varios días".

   Maldiciendo por lo bajo y no muy animado nos fuimos a pescar. Bajamos 500 metros por la orilla y donde nos gusto nos pusimos a la faena. Estuvimos pescando un rato cada uno por un lado del río y en paralelo, hasta que llegamos a un punto donde yo no podía pasar, y le comente que me salía a la orilla y me volvía a meter unos metros mas adelante en una playita, y que le esperaba pescando allí, para seguir luego juntos río arriba. Y así lo hice.
   Yo por mi parte ya había olvidado el incidente con las cacas, y estaba pescando en la corriente que pasaba paralela a la playita cuando oigo a Pepe que me llama a grito pelado. Me giro y le veo haciéndome señas a mi izquierda (que es la orilla que yo estaba pescando) y diciéndome algo que no entendía debido al rumor del agua, pero deduzco que  ha visto una cebada a mi izquierda y me la esta advirtiendo para que pesque esa zona con mas interés,  le hago una señal de gracias con el pulgar hacia arriba y  me concentro de nuevo en la pesca. Pero no hago mas que darme la vuelta cuando oigo que me sigue dando voces, me vuelvo  e intento descifrar lo que me dice. Como no le entiendo le hago un gesto de encogimiento de hombros y palmas de las manos hacia arriba para darle a entender que no se lo que me dice, a lo que me responde poniéndose los dedos índices de ambas manos en paralelo a sus sienes, y señalando la orilla izquierda frenéticamente. Mi interpretación fue: "Cabrón (por lo de los dedos en las sienes) apártate a la izquierda que me estas fastidiando una postura buena", por lo que cojo y me arrimo a la orilla izquierda todo lo que puedo. Yo arrimarme y Pepe empezar a correr por el río en dirección mía con agua por el ombligo y chillando enloquecido, fue todo uno. Yo que lo veo , me pongo a andar hacia el, y por fin entiendo que me indicaba que me apartara de la orilla que había una vaca. Efectivamente, una vaca lechera de unos 800 kg. iba por la senda de pescadores comiéndose todo lo que pillaba y sin quitarnos ojo de encima.
· "Venga Pepe tranquilo, que esas vacas tienen miedo al agua y nunca se meten, así que podemos seguir pescando por el río tranquilamente" me invento yo para tranquilizarlo. Dicho esto y la vaca que se mete en el río a comerse unas hierbas que salían de unas piedras de la orilla del río. Me doy la vuelta y veo a Pepe que ya esta acabando de cruzar el río, sale por la otra orilla, y se dirige al primer pino que encuentra. Le troncha cuatro ramas, ubica la caña en lo alto y se encarama al pino exclamando:" De aquí no me mueve ni Dios (con perdón) hasta que la vaca no este a mas de 5 kilómetros de aquí.
   Dicho esto y empiezan a aparecer el resto de la manada por ambas orillas del río comiendo plácidamente. A Pepe casi le da un infarto cuando un ternerete se puso a rascarse el lomo en su pino , mientras le miraba y  mugía levemente, a lo que Pepe exclamo al borde ya de la histeria :"Mira ahora el hijo puta este llamando a su madre para que venga  a darme pol culo!!"
Yo calculo que pasaría una hora y media Pepe en el pino agarrado al mismo, blanco como la cal y sin mover ni un musculo ,y yo en el río dando algún cañazo y esperando a que desaparecieran las vacas. Cuando por fin desaparecieron y paso un rato sin que viésemos ninguna, logre convencerle para que bajara del pino con la promesa de irnos directamente al coche. Bajo del pino, cruzo el río , y mi sorpresa fue al ver que en lugar de seguir por la senda río arriba, se pone a trepar una ladera de montaña de unos 50 metros casi verticales de las que dan nombre y fama al río Tajo. Jamas pense que una persona de 50 tacos pasaditos, bajito, con kilos de mas, problemas de asma crónico, enfundado en un vadeador , suelas de clavos, caña y chaleco pudiese subir la ladera a la velocidad que lo hizo Pepe. Yo lo intente seguir con mis 32 años de entonces y casi me muero, por lo que llegue al coche bastante después de el con la lengua fuera  acordándome de toda su parentela y de la de la gallina que había puesto los huevos que me había comido fritos y que estaban a punto de salirse por las orejas.
   Nos reunimos con los demás, pescamos todos otro rato y merendamos, salvo Pepe que ya no salió del coche hasta llego a su casa en Valencia a las 11 y media de la noche de aquel día de primeros de Septiembre en que se empeño en demostrarme lo que es tener pánico a todo lo que tenga cuernos, y como hay que actuar en tales casos.

P.D. Prohibida la reproducción total o parcial de este relato, no sea que se entere Pepe de que lo he contado, y me corte las ...alas (por no nombrar otros apéndices). cys.gif (1237 bytes)

    Paco Pascual