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Historias de Pescadores |
Un americano en Asturias (Jim Bucklew 27 / octubre / 1998 )
La temporada terminó al final de septiembre en Wisconsin y para mí es necesario viajar al oeste para pescar. Ojalá pudiera hacerlo antes del invierno.
Hace un mes y medio estuve en su país y tuve la oportunidad de hablar y pescar con el maestro (Alejandro V.) y el jefe (José R. Arias) en Asturias. Pense que quizás los españoles tuvieran interés de las opiniones y el punto de vista de un pobre pescador americano sobre la pesca asturiana.
Para mí, los ríos asturianos se parecen a los pequeños ríos de Montana. Son muy hermosos y tienen buenas cantidades de truchas de tamaños muy respetables. El lecho de los ríos es de piedras y de aguas no muy profundas. Durante la primer día de la pesca, mientras Alejandro me mostraba el río estaba pensando: "aquí no hay posibilidades de que haya truchas. No hay suficiente agua". Pero, pero supuesto, no fue así la cosa. Creo que las truchas españolas no tienen tantos lugares para esconderse y por esto es muy fácil espantarlas. El método de pescar las ninfas es un buen ejemplo.
La técnica americana es usar un indicador de picada, mucho plomo, mucha línea, y lanzar río arriba, todo esto en aguas rápidas. Normalmente el pescador tiene un pozón debajo de la chorrera y la picada de la trucha a la mosca se situaría de 10 a 15 metros río abajo del pescador. Para usar esta técnica es necesario que las truchas no se espanten cuando haya un pescador río arriba.
El método español me parece bastante raro. Uno siempre está lanzando río arriba con la línea casi tensa. Me sentía algo perdido por esto, especialmente a causa de que Alejando no me permitía usar mi querido indicador de picada... -Sé un hombre, Jim-.
Para mí otra cosa bastante rara es que las truchas comunes se comporten como las truchas arco-iris en los EEUU. Es decir, que les gustan las aguas rápidas y cuando se pesca una, muchas veces saltan fuera del agua. En los EEUU, a las truchas comunes, les gustan las aguas más lentas y cálidas que a las arco-iris. Además, saltan muy poco fuera del agua. Hay algunos ríos en los EEUU, especialmente bajo las presas (como el San Juan de Nuevo México) que tienen aguas muy frías y se dice que no es posible tener o criar truchas comunes. Alejandro me dijo que es el revés en España, muy raro, ¿no?.
Durante el primer día de la pesca, tuve muchos problemas y hasta mediodía no había pescado nada. ¿La razón? Por supuesto, no estaba acostumbrado a la caña... (El maestro, por supuesto, había pescado bastante, incluso una trucha muy bonita de 16 pulgadas). El jefe de la lista se nos unió después de la comida. Estaba pescando casi desesperado cuando José Ramón (creo que fue en el cuarto lanzamiento) pesco una buena trucha de 17 pulgadas a no más de 10 pies de donde yo estaba. (Tuvo mucha suerte de que en ese momento no llevara una arma de fuego.) Después de las muchas instrucciones que ambos me dieron, por fin pesque dos o tres truchitas y se evito el cero.
Creo que esta historia ya esta demasiado larga. Voy a dejar el relato del próximo día para otro momento. Aprendí mucho sobre varias cosas. Por ejemplo, encontré que la ortiga europea es bastante más virulenta que la variedad americana... pero bastante.
Lamento decirles que mi mosca favorita, la Bighorn Scud (la gambita del río Bighorn), no tiene mucho interés para las truchas españolas. No entiendo esto, a todo el mundo le gustan las gambas, ¿no? Me encanta su país. La comida (contrabandee un chorizo español a través de la aduana americana pero es otra historia), la sidra, el paisaje, la gente, todo.
Un fuerte abrazo a todos, ![]()