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La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

 Fin de Semana de pesca (Alberto Saez 5 / mayo / 1999 )


   Bueno, parece que las ultimas tormentas han alegrado un poco el caudal de los ríos de la meseta lo cual ha conseguido despertar a las truchas. El fin de semana ha sido espléndido.

   El viernes acabo la semana laboral a las tres de la tarde. A y media ya estaba comiendo en casa, y a las cuatro y media fui a echar un café antes de ir al río. El camino de Los Barrios tenia zonas por las que había corrido el agua arrastrando el barro desde los trigales a las roderas del camino. Aunque al megane no le gusta mucho, hicimos un poco de rally poniéndonos de barro hasta la antena. Prepare los trastos y cruce una finca de esparceta asomándome al río bajo la ermita de San Fagun. Como todos los días, allí estaban las tres truchas de siempre que ya cogí el 28 de marzo y que desde entonces se han estado riendo de mi. Me senté un rato a observar y los tricópteros que bajaban dando saltitos y corriendo por la superficie me hicieron albergar esperanzas. Hoy no fallo, estas hoy están como locas. Lanzo a la de atrás y con menos escándalo que a los naturales coge mi tricóptero. Recorre un metro con la mosca clavada y esta se desprende de su boca, vaya por Dios. Cuatro metros mas adelante esta la otra mas hermosa ella, que aquel 28 de marzo se soltó cuando la perseguía para hacerla una foto. Hago un lance y desaparece, ¡será puta! Para lanzar a la de arriba tengo que hacerlo bajo un joven chopo que tiro la riada del invierno del 97/98. Al tercer intento coge el tricóptero pero se repite la historia de la primera. Con la desazón constante del mes de abril, camino río abajo convencido de que el maleficio sigue presente. Doscientos metros mas abajo hay un pequeño pozo con un tocón sumergido y una pequeña cascadilla de no mas de treinta centímetros. Nunca he visto ninguna trucha en el, así que lo miro de refilón casi por inercia. Una pequeña cebada llama mi atención. Me acerco y me arrodillo ligeramente por detrás. Al rato vuelve a cebarse saliendo desde la oquedad que hay bajo el tocón. Me da todo el reflejo por lo que no se como es. De todos modos pienso "no puede ser gran cosa estando aquí a la salida en una postura tan incomoda. Estoy a escasos tres metros y la precisión del primer lance deja mucho que desear desviándose un metro a la izquierda del objetivo. Percibo como una sombra se acerca al tricóptero y el mosqueo se multiplica por mil en ese medio segundo. Clavo y la carrera imparable me pone el corazón a cien por hora. Cuando a los dos minutos la veo me digo "por fin, una hermosa trucha del Oca". La hago una foto, la agarro con la mano y la echo el metro, 47 cm, buen pez, permítame una ultima fotooca4.jpg (20238 bytes) antes de dejarte tranquila, pero con la caña en la mano izquierda y la kodak fun acuatic en la derecha no controlo muy bien la situación y se vuelve a meter en la corriente donde da un cabezazo fuera del agua partiendo el hilo por el nudo de la mosca. Salgo del agua con cara de circunstancias (seamos francos, con cara de bobo), bueno al menos ya tengo tu foto, jodida. Unos trescientos metros mas abajo me partió el hilo inexplicablemente -algún nudo- hace dos semanas. Esa no esta pero si esta su vecina que es mas vacilona que ella. En cuanto me preparo me intuye y desaparece. Continuo río abajo y en la vena de entrada a un pocillo estrecho y profundo se ceba otra con sonoro escándalo. Entre las espadañas y el sauce de enfrente no tengo mas que problemas. Consigo poner la mosca pero fallo al clavar. Tantos son los problemas que me marcho de mal café. Aburrido me asomo a un precioso pozo como un kilometro mas abajo. Hay una enorme mancha clara bajo ese sauce que tiene las "flores" mas globosas que los demás. Será un palo, no se mueve. Continuo otro medio kilometro y me doy la vuelta tras espantar una truchilla como de 25 cm en el ultimo pozo que miro. Al volver me quedo mirando de nuevo a la mancha sospechosa, y cual es mi sorpresa cuando esta se anima, se adelanta un metro y se ceba dos veces seguidas en los hilos del zarzal que cuelgan del sauce. Como decía un pescador de Benavente que conocí en Roncal, "menudo zepellin". Es un lance cómodo de unos diez metros pero se me queda un poco corto. La que no se corta es ella que coge el tricóptero mirándome. Me precipito y le saco la mosca de la boca. Estuve diez minutos esperando y nada. Tres metros mas atrás se cebaba algo que parecía una boga. Dejo la caña posada en los berros y paso al otro lado. Tumbado en el suelo me asomo pero no se ve a nadie. Un enorme barbo intenta tragarse una ova de un metro que baja inerte a medias aguas. Por el rabillo del ojo veo la cebadilla por detrás. ¡No es una boga!, es el truchón al que acabo de sacar el tricóptero de la boca. Deshago el camino andado y vuelvo a estar de rodillas entre los berros. Ya son las ocho de la tarde y no veo nada con el reflejo del cielo. Al primer lance la mosca se dirige a la postura y ¡zas! ya eres mía. En dos ocasiones arranca hasta la cabecera del pozo. La Scott G es poca herramienta para controlar a estos peces, pero eso si, la emoción esta garantizada. Por fin la hecho mano, un par de fotos y la sacrifico. Luego tendré cargo de conciencia pero el domingo tenemos comida familiar y es un estupendo plato para deleitar a mi abuela en su 98 cumpleaños. oca1.jpg (19344 bytes)De los 52 cm de trucha no quedo ni la espina. Aquí se acabo la jornada de pesca pues enseguida me pillo la tormenta que amenazaba durante toda la tarde y llegue al coche como un pollo.

   Después de cenar salí a tomar un café y el correspondiente pacharán La Navarra antes de ir a visitar a mis amigas del paseo que solo salen cuando encienden las farolas. Había preparado una especie de criba para intentar adivinar que coño pueden estar comiendo sin parar durante toda la noche, pero como tiene una luz de dos milímetros no di mucha credibilidad al resultado del primer intento. Para esta ocasión extendí unas gasas en el centro de la criba. Si son dípteros, hoy no se me escapan por pequeños que sean. Coloque la criba entre dos piedras y me fui a dar un paseo. Volví al cabo de un buen rato y el resultado fue el mismo que días atrás. No menos de doscientas quisquillas (gammarus). Metí unas en un bote (hoy las he tenido que tirar de lo mal que olían) y como hacia buena noche me quede por allí sentado hasta las dos de la madrugada.

   El sábado recupere todo el sueño perdido estas ultimas semanas y no fui a pescar hasta la una y media. Con la tormenta del día anterior no me arriesgue a hacer el macarra por el camino y deje el coche en el puente de las bodegas y baje andando hasta la ermita. Allí estaban dos de las tres de siempre. Mientras metía el hilo por las anillas vi como eclosionaban los tricópteros en gran cantidad. No me voy a arriesgar con nombres científicos (además no me acuerdo) pero es ese cuya hembra tiene el abdomen verde. Seguro que todos sabéis cual es. Hago el primer lance a la del centro del pozo y se ceba la que faltaba a metro y medio frente a mi. Dejo bajar el tricóptero sin recoger linea para que no drague y sube como una tonta a por el. Clavo instintivamente pero claro, no tengo la linea tensa y sin embargo la trucha se ha clavado sola. 31 cm y la segunda vez que te cojo, ya me ha costado. Repito el lance y esta vez si coge la mosca pero fallo al clavar y se espanta. Decido evitar el chopo inclinado y lo intento con la de arriba desde la otra orilla, pero se enfada con un barbo cuatro veces mas grande que ella y le persigue aguas abajo haciendo inútil mi esfuerzo por ocultarme. Al pillarme infraganti se escaquea. Bajo unos metros río abajo y me asomo por una ventana entre dos chopos. Según me asomo una trucha se asoma también dándonos el uno al otro un susto morrocotudo. La que se llevo el tricóptero ayer hoy no esta, claro. Hay otra en el medio de unos 20 cm y la dejo tranquila. Mas abajo en lugar de las dos vacilonas hay tres. Lanzo a la de atrás y se ceba franca. Dos carrerillas y un saltillo, hasta la G de sage que hacen 31cm. Hoy he traído la RPL por si acaso. Me acerco un poco mas al río para lanzar a la de arriba a la izquierda. En cuanto la clavo busca todas las raíces y palos de la orilla opuesta, pero con la sage bien te puedes marcar un farol. oca2.jpg (16179 bytes)40 dice el metro, dos fotos y hasta otra. La tercera en discordia se ha mosqueado así que continuo río abajo sin ver nada interesante. A la vuelta ya esta en su sitio y tampoco falla. Hoy estoy enorme me digo. Hasta la a de la marca. Antes de llegar oigo cebarse a la que estaba entre los chopos. Uno de ellos sale del agua y ella aprovecha el obstáculo que le supone al agua para ponerse delante. Estoy rodeado de ramas y muy cerca de ella por lo que no consigo manejar el bajo. Corto dos de los cuatro tramos y resulta mas fácil poner la mosca en su sitio. Una vez fatigada paso la caña entre las ramas y detrás del chopo se abre un poco el río donde la echo el guante. Esta como una vaca de gorda, solo mide 36 cm pero rondara los 700 gr. A ver como sale en la foto. Vuelvo a donde comencé y me siento un rato a observarla. Ahora también eclosiona una efimerilla de color ceniza oscuro y también se las come. Dípteros no deja pasar uno y de los tricópteros solo se come los que bajan saltando o corriendo dejando pasar a los que bajan inmóviles. Vuelvo a atar los dos tramos del bajo que llevaba colgados del chaleco y ato una efimerilla pequeña con el cuerpo en garza. Sube parsimoniosamente y espero a que comience a descender para clavarla. ¡Ya te tengo! lo que me ha costado engañarte por segunda vez y, a decir por como tira, lo que te ha jodido volver a caer en el engaño. Hasta el rozon que tengo en la caña, 42 cm. Cuando la soltaba me impresionaron sus enormes globos oculares y como no se iba, pues la hice otra foto. Que satisfacción, te he vuelto a engañar. Vuelvo a intentar esquivar el chopo medio caido pues ahora incluso salta a por los tricópteros que intentan despegar. Hoy estoy de verdad echo un monstruo. Salta como una posesa. No es muy grande pero es tan bonita que se gana un retrato, otros 30 cm. Doscientos metros mas arriba hay tres junto a un árbol sumergido. La de atrás al primer lance, 32 cm. La del centro parece algo mayor y también sube a la primera, pero marro el intento y no me da otro. La de arriba esta entre dos chorros y no consigo mantener el tricóptero quieto. Me cuesta lo menos 20 lances pero al final se descuido. La mas chica del día, 29 cm. Ya son las cinco y entre los truenos y el barruntar de mis tripas me voy a buscar al megane y a casa.

   Después de comer un poco me fui a la huerta a buscar a mi padre. Le cuento la jornada y se ríe de mi diciendo: "no, si cuando quieres pescar truchas te vas por aquí cerca. Desde luego tu y tu amigo Pepe me estáis hechos unos guajes de mucho cuidado. A León a pescar ... A veces parece que solo os gustan las truchas de 500 kilómetros para arriba. De todos modos me has convencido con eso del captura y suelta, pero habiendo cogido nueve ya podías haber traído una para tu tío Fernando" Continuamos con la discusión de tirar o no las truchas y entre otras habituales reprimendas nos fuimos a coger unos caracoles. Llegue tarde a recoger a mi novia y nos fuimos a cenar al Monumento al Pastor de Pancorbo continuando el cachondeo hasta altas horas de la madrugada con unos "tequila sunrise".

   El domingo solo tenia hora y media pero también me fui un rato a pescar. También deje en las bodegas y al bajar descubrí una nueva clienta. Estuve un cuarto de hora pero no volvió a salir. La que falle el sábado allí estaba, pero en cuanto hice el primer lance se espanto. Volví hasta el coche y como me quedaba media hora continúe aguas arriba del puente. No se veía nada en ningún sitio y me dije "en el pozo de la ese me vuelvo". Me asome desde arriba y menudo truchón a dos cm de la superficie. Ella también me vio y se sumergió. Cruce el río por la rasera y me escondí entre la vegetación. Ya se había puesto otra vez comiéndose los tricópteros que aun quedaban. Espere tanto que pude ver como masticaba mi tricóptero mientras recuperaba la posición. Una buena clavada y a esconderse. Podía ir a donde quería pero como no me había visto no sabia contra que estaba peleando y se limitaba a dar vueltas agitando la cabezota. Cuando ya me deje ver sus fuerzas eran escasas. No la abarcaba con la mano pues además de estar bien gorda tenia una poderosa chepa como la jiba de un toro. oca3.jpg (22162 bytes)De todos modos la hice cinco fotos. Cuando veía por fin sus 54 cm buscando el cobijo de las profundidades me sentí el hombre mas feliz del mundo entero.

   Volví a llegar tarde a la cita y nos fuimos a Burgos al cine. La película no era gran cosa aunque yo tampoco me entere de mucho pues tenia mi mente en los ojos de pánico que puso la trucha cuando me vio.

   Pues eso es todo. Y hoy sin poder pescar aquí contando mis aventuras. Con lo bien que estaría yo por el río acechando a las preciosas truchas del río de mi pueblo.
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