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Historias de Pescadores |
Mi Viaje a Irlanda (Alberto Saez 3 / Septiembre / 1999 )
Voy a contaros, para el que le interese, mi viaje de pesca a Irlanda en busca del salmón perdido.
Lunes 2 de agosto.
Salida de Bilbao a las 11:30. Escala en Bruselas y llegada a Dublín a las 16:50.
Corsa negro de alquiler (con el volante mal puesto) en el que justo cabian las
cañas. Dirección Cork hasta Fermoy y de allí al Blackwater Lodge en Bulyduff. De
las carreteras Irlandesas mejor no hablar. Por poner un ejemplo que conozcamos
muchos, la carretera principal del país es como la que bordea el embalse de Yesa
camino a Roncal.
Martes 3 de agosto.
A eso de las 9 estabamos en Kents, un tramo del Blackwater de unos 700 metros. El
río estaba casi seco y según los lugareños demasiado claro, aunque metido en el
agua por encima de la rodilla yo no me veía las botas. Dicen que la tierra de la
cabecera es turba pura y por eso el río es negro. A mi no me engañan. Es mierda de
vaca pues el 40 por ciento de la superficie de Irlanda son cagadas de vaca.
Estuvimos lanzado unas diminutas moscas hasta las nueve de la tarde con el resultado
de cinco truchas, la mayor de unos 25 cm.
Miércoles 4 de agosto.
Tres tramos por debajo de Kents algo así como Bullyvolane. El sol del día anterior
fue sustituido por un vendaval infernal. Unos ratos llovía mucho y el resto del
tiempo llovía sin conocimiento. Aun así estuvimos desde las cinco y media hasta
las cinco de la tarde al pie del cañón pero ni tan siquiera conseguimos engañar a
las truchillas. Todo lo que vimos fueron fotos alucinantes de unas pescatas de
ensueño y aguantamos estoicamente las historias de los pescadores del lugar sobre
los enormes salmones que habían capturado hasta junio, pero no había vuelto a
llover y ahora no era buen momento. Entre los veinte pescadores que pescamos en diez
tramos, ni picada. Recogimos los trastos y carretera hacia Limerick.
Jueves 5 de agosto.
Dormimos en Castleconnel y pescamos el tramo 7 del Shanon. Es un río bonito,
cómodo, con las posturas claras. Al poco rato de estar apaleando el agua, Michael
Murtag (el guarda) me dice que el pescador del tramo seis nos invita a pescar si
queremos en ese tramo. Me acerque para allá para decirle lo mismo. Era un pescador
francés (Michel), un guía (Tenes) y el perro de este (Nugget). El guía me contó
que el bosque de nuestra espalda estaba antes anegado por el río que entonces era
impescable pero que trajeron camiones y camiones de enormes piedras con las que
construyeron el dique sobre el que estabamos hablando y los pozos, rápidos y
cascadillas que había en los tramos pescables del Shanon. El guía miro mi
aparejo y quito los dos metros de hilo que llevaba, los sustituyo por cinco metros
de hilo y por la mosca mas pequeña que yo tenia en mi caja. Estuvimos lanzando
hasta que se hizo de noche con el resultado de dos buenas truchas con las aletas
coloradillas. Muy majas. Vi el primer salmón. Dio un salto en un precioso pozo
(aunque fuese artificial estaba muy bien conseguido) y era un gran pez.
Viernes 6 de agosto.
Tramo 5 del Shanon. Mas de lo mismo. Lance tras lance hasta que se me dormían las
manos. Al menos aquí veía pasar de vez en cuando a los salmones y saltaba alguno
de vez en cuando. A medio día uno saltaba cada poco tiempo y rayando la superficie
con una mosca seca conseguí ponerle nervioso, tanto que se marcho corriente abajo.
No tenia pinta de parar hasta el mar. A las seis de la tarde nos fuimos al tramo 8,
el ultimo. El río vuelve a ser como debía ser antes y se transforma en una gran
masa de agua. El pescador irlandés que nos acompañaba parecía nervioso y decía
que allí no fallaríamos. Ciertamente en todos los sitios se veía una aleta
dorsal asomando cada poco tiempo, pero exceptuando un lance que enganche la
mosca en la vegetación, pase el resto de la tarde insultando en voz alta a
los salmones que saltaban mas cerca de mi. Como nadie me entendía, solo mi
cuñado se alteraba con mis improperios para con los peces y con el aguacero que
llevaba martilleando mis huesos toda la tarde. Nos llamaron por teléfono de
Bulyduff diciendo que llevaba 14 horas lloviendo sin parar y que los salmones
llevaban unas horas remontando la presa(¿?). Recogimos los trastos rápidamente y
media vuelta al Blackwater. Entre la lluvia, la niebla, 20 cm de tierra en algunos
puntos de la carretera y que allí todos conducen por el lado equivocado el
viajecito fue infernal, pero a las tres de la mañana ya estabamos de nuevo allí.
Sábado 7 de agosto.
A las seis de la mañana con los nervios a flor de piel nos asomamos al río.
Efectivamente había llovido. El Blackwater había crecido metro y medio y corría
por los prados arrastrando mas mierda de vaca y mas que turbio, bajaba espeso.
Pasamos el día dando paseos y conociendo la zona. Al final de la tarde, Patrick
intento lanzar una mosca gorda, pero desistió en unos minutos.
Domingo 8 de agosto.
Otra vez en el Blackwater. Con los ánimos por los suelos preparamos el equipo y nos
acercamos al río. Curiosamente, del metro y medio que había cogido el día
anterior había perdido un metro en una noche. Lo que no había recuperado es el
color. Habitualmente tiene el mismo color del café que sirven en Irlanda, lo que
aquí llamamos aguachirri, pero aun estaba algo turbio. El día tampoco acompañaba
mucho pues el vendaval doblaba las cañas apoyadas en la mesa hasta la mitad.
Comencé a fustigar el agua sin ningún resultado. Me dio la impresión de que si
había peces en el río pues se veían mas pescadores en todos los tramos. A las
cuatro horas llegaron dos tipejos desarrapados por la otra orilla pescando a
cuharilla. Era una cucharilla un poco peculiar con el eje muy largo lleno de plomo y
forrado de plástico negro. Al cabo de hora y media volvieron a aparecer con tres salmones
como de unos tres kilos cada uno. Cruce el río y me contaron que a mosca no iba
a coger ninguno, que no había visibilidad. Según ellos tampoco para ver la
cucharilla, pero que los peces la sentían, se acercaban y la atacaban. Como me dijo
el otro, los peces oyen la cucharilla, pero no oyen tu mosca. Cambie otra vez mas la
línea flotante por la cabeza lanzadora y ate un moscorro gordo y brillante. Otros
dos mil lances y nada. Fijaos si haría lances que clave un reo de la tripa,
pobrecillo. Al final me rendí.
Lunes 9 de agosto.
Con los brazos caídos y las orejas gachas abandone y nos fuimos a Dublín para
hacer unas compras y al día siguiente a las siete de la mañana cogimos el avión
hacia casa.
Por lo que me han contado por allí, pescar un salmón o una docena en Irlanda no es difícil cuando las condiciones son apropiadas. En Bulyduff me contaron que uno de los guías mas viejetes del lugar suele ser la mejor señal de cómo esta el río pues hay días en la temporada que se lleva la carretilla al río y que cuando lo hace suele volver con ella llena de peces. Para mi lo peor de todo es que es cierto y me aburrí de ver fotos que lo atestiguaban. A los pocos días de volver me llamo Patrick para contarme que habíamos dejado el Blackwater en unas condiciones inmejorables y que habían tenido una semana de pesca fantástica. Seguro que el cabroncete de guía ese volvió a sacar la carretilla. Si es que soy un cenizo.
Al día siguiente de mi regreso a España me fui a La Vara en el
Sella a pescar reos. Me pongo a pescar a eso de las once y se mete el sol. Me digo,
ya me han echado alguna droga en el café que me he tomado en Cangas. Luego
me entere de que había habido un eclipse. ¿Soy o no soy un cenizo? La verdad es
que ni tan siquiera vi un solo reo en todo el coto. Creo que con el eclipse se
marcharon al mar. Lo que si había era un salmón dando brincos. A primera hora de
la tarde, con ganas de partir las cañas y dejar la pesca, recogí y me volví a
casa por Riaño. El viaje de la mañana, por la carretera de la costa, en agosto y
a la hora de ir a la playa fue para olvidar. Al encumbrar el Pontón me metí en
una campa y me tumbe a tomar el sol. Observando el entorno y recordando el Sella te
das cuenta de que no hay nada como España. Tenemos una riqueza increíble pero
somos unos desgraciados y lo tenemos todo hecho un asco. Ya les gustaría en
Irlanda tener un río como el Sella, pero con sus peces. Recobrados un poco los
ánimos continúe hasta mi pueblo para seguir dando guerra a la diputación, al
ayuntamiento, al seprona y a quien se ponga por delante, y para discutir con
agricultores y hortelanos para que no desvíen el poco agua que tiene el río de mi
pueblo, que le hace mucha falta a mis truchas. A Dios rogando, y si no, con el
mazo dando. ![]()