logo3.jpg (10748 bytes)

La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

La Rioja (Fernando Gil Castillo 29 / junio / 2000 )  


Salimos de Madrid el miércoles por la tarde en dos coches. Cardoso se apuntó  de "paquete" con Juan Antonio y yo con Raúl. Dos "todo-terreno" repletitos  de cachivaches, cañas, moscas e ilusiones piscatorias. El punto de reunión  era la gasolinera de Medinaceli y ya cuando llegamos, Yugoslavia nos iba  ganando dos a cero. Por Piqueras entramos en La Rioja, tierra que allí más  parece asturiana que castellana, pues el verde se te pega a los ojos y no  hay forma de sacártelo, y dimos en pasar desde el Iregua al Najerilla por el  puerto de Montenegro, zona poco conocida y que impresiona por sus paisajes   de mesta. Viniegra de Abajo (y de Arriba, que de las dos tenemos) nos avisa   de la proximidad de la Venta de Goyo, anual lugar de reunión, en la entrega   del Urbión al padre Najerilla. Hubo que esperar a la Liebre en la bajada del   puerto (precioso, pero acojonador si desconocido). Parecíamos ser "tortuga". Llegamos "a las tantas", de noche ya, y cenando los demás. Borraja, huevos  con jamón y cuajada. Nos enteramos que ganamos a Yugoslavia en el último  suspiro. Me tragué el de Noruega y el de Eslovenia y éste me lo perdí.
¡Fantástico!
Presentaciones de los neófitos y saludos a los amigos de muchos años ya.
Están Guy Roques (Plaisirs de la pêche), Gerardo Sánchez y Tote (Trofeo  Pesca), Cristian Cea (A Pescar Tocan), Pep Perramón (Fly Cast), Armando  Quazzo (Pescare), Quico (Solo Pesca), Tomás Gil (Artesanos del Curueño),  Alastair Gowans (Fly Fishing & Fly Tying), Luis Quesada (Ríos de Tinta), los  riojanos Casimiro, David, Guillermo, José Antonio y José Manuel y muchos  otros que van llegando poco a poco (Lorenzo Milá, Juan Delibes, Juan  Igancio...). D. José Luis Díaz Luna se queda amagado en Sevilla. La trucha  a mosca no es su fuerte y para el año que viene le preparan una cacea en los  altos de Mansilla. ¡A ver si va!
Antonio Pozzolinni (Pozo) se presenta a los postres. Llega de pescar en el  Delta del Ebro y saca del maletero del coche ¡un palometón de veintidós  kilos! que ha pescado a mosca hace unas horas. Está colorado como un tomate  y con una dermatítis solar de preocupar. La palometa le ha servido de  práctica pues en agosto se va de nuevo a Mongolia a pescar el taimen, bicho  gordo que entra bien a imitación de ratón de palmo.
Los de Anzuelo y Sedal reparten logos "a diestro y siniestro" que son   alabados por el diseño y la calidad de la urdimbre. ¡Gracias! Estamos cansados y tras un par de "cubatas" nos retiramos. Nos amenazan con  avisarnos a las siete. Anguiano nos espera mañana y las habitaciones parecen  expositores de la sección de pesca del Corte Inglés.
JUEVES: Ernesto Cardoso se levanta con una cara de "recién desenterrado" de   aúpa. Ha pasado una noche toledana (y se la ha dado a la Liebre), y   aprovechó para dejarse niquelado el tracto digestivo. No ha dejado nada   dentro. Ha dormido dos horitas y las curvas de bajada a Anguiano no   contribuyen a mejorar su estado. No sé de qué tiene  pinta, pero de pescador de mosca, no. Les dejamos cariacontecidos en el
tramo dieciséis y nos vamos al catorce.
Las truchas se mueven realmente poco y las que salen son muy pequeñas. En  ausencia de cebadas arriba, pescamos los chorritos y los paraditos entre  ellos. En el trece nos encontramos con Tote y Gerardo que tampoco las han  visto. Gerardo lleva un "panamá" que celebro mucho. Pregunto que si es  cubano y me dice que de Segovia (¡)
A las doce hay reunión en Bobadilla, en la chopera junto al famoso tramo  nueve. Tote pilla una de las grandes de la poza. Viene el Presidente de la  Comunidad y demás personalidades. La "tele" y tres coches de la Guardia Civil. Fotos, parabienes y saludos variados al personal. Aprovecho la confusión para metermeen los bajos del diez y levantarme media docena de "arco-iris" a ninfa. Sucedáneos, pero saltan y brincan como posesas. A estimer engancho otra, de cerca del kilo, que lo trae metido hasta dentro.Chuletas, panceta, chorizo, ensalada y vino joven. No han salido muchas pero alguna fario grande se ha clavado por los tramos bajos. En el seis y el cuatro.
Ernesto, ante la visión de la comida... emprende inteligente retirada. Se está deshaciendo, tanto por arriba como por abajo. A chorrillos. Le aconsejamos que se tome una manzanilla y se eche un rato. La Liebre se
ofrece a llevarle de vuelta a Goyo pero Ernesto resiste como un campeón.
Pasamos la tarde mirando truchas cebarse a "micromierdas". Arco-iris selectivas que te rechazan las moscas tras mirarlas un ratito. Se aprovecha para probar la caña del vecino y enseñar y ver moscas. ¡Que alucine algunas!
¡Espectaculares!
Raúl, mientras tanto, se fija en David Capilla, que le aconseja cambiar de color de ninfa y empieza a coger truchas con la Winston. ¡Por cierto, que caña más agradable!
A las ocho, nos vamos colocando en posición. Ernesto está más templado y se atreve a meterse en el vadeador aún sabiendo que, en su estado, una urgencia significará el desastre. Pero bueno. Creemos que a la manzanilla le ha añadido un par de cucharadas soperas de Aguaplast y esto le ha cortado algo el chorrillo. Se apalancan la Liebre y él en el tramo seis esperando el comienzo del sereno.
David Capilla y Armando localizan un truchón comiendo ninfas en un fondo de metro y medio. El estrimer es ignorado, pero la "oreja de liebre" de David consigue retenerla durante unos segundos. Se suelta. David y Armando son de fiar y expertos, y le echan unos dos kilos y medio o tres.
Raúl y yo no encontramos sitio. Todas las tablas grandes están copadas por pescadores hieráticos, en espera del sereno que está por llegar. Nos liamos la manta a la cabeza y nos vamos al trece. Hemos visto por la mañana unas corrientinas suaves junto a unas rocas, que nos gustaron.
Allí, lo que se comienza a mover es de tamaño ridículo. Pero es pronto aún.Pasa el tiempo y todo sigue igual. Empieza a verse poco y siguen sin salir las grandes, aunque empiezan a aparecer tricópteros en las corrientes. Raúl coloca un "Stimulator" de pelo de ciervo y yo hago lo mismo. Amarillo. Se distingue bastante bien. "El hombre del Cono Sur" coge una bonita al segundo lance. Me parece ver la primera cebada importante junto a unas hierbas de la orilla. Lanzo y trucha que toma mi mosca. Pelea bastante bien y la cobro.
Cuarenta centímetros. No se ve casi nada ya y Raúl me dice que nos vamos. Insisto y lanzo otra vez al mismo sitio. Nueva tomada. Otra maja. Cuarenta y dos. Con una cabeza grande y una mandíbula ganchuda. El macho de la anterior. Un cierre agradable.
De vuelta a Goyo hablamos de lo bien que nos tratan en estas tierras y la gente tan agradable que se junta aquí. No hay ningún "mosqueo" e igual te vas a pescar con un inglés, que te tomas un café con dos franceses y cambias moscas. ¡Realmente, es una suerte poder estar en estos sitios!
Ernesto cena una tortillita francesa y un vaso de agua. Lo ha pasado fatal pero ha conseguido alguna trucha bonita a base de insistir. La Liebre ha estado como "mixomatósica". Dice que no se centra en estos ríos. Que le dén Cristinas, que se lo sabe.
El viernes amaneció nublado, fresco y ventoso. No apetecía nada ponerse el vadeador. El coto de Las Viniegras está muy encajonado y, si sopla el cierzo, es muy complicado colocar la mosca donde tú quieres. A cucharilla y ahogada, aún se consiguieron sacar varias. Raúl y yo, nos quedamos desayunando hasta tarde y charlando con Eduardo Román, de León, sobre plumas, moscas, ríos y truchas grandes y pequeñas. Fue una mañana que pasó distraída, amena y relajada.
David Capilla (uno de los guías y una nutria local del río) se marchó temprano a ver si conseguía una trucha grande para hacerle fotos. No me dejó acompañarle. Con una sonrisa cómplice me pidió que respetase uno de sus sitios secretos (en lo libre del embalse de Mansilla). A las dos horas volvió. Según me contó, solo había podido localizar una grande (calculaba que de unos tres kilos), que le subió y tomó la mosca, pero que ni la tocó al clavar. No vio más debido a lo rizado del agua.
A mediodía nos cebamos a los famosos "caparrones de Anguiano", judías pintas con chorizo famosas en la región, que te dejan "amuermado" durante un par de horas. Los que se perdieron la comida se lo pasaron bien en el río. Se movieron entre dos y media y cuatro y cuarto. ¡Siempre pasa lo mismo!
Por la tarde, Raúl y yo, aprovechando que el cielo se abrió un poco, nos fuimos a hacer fotos y dar una vuelta por la zona del refugio. El río venía un poco más alto que el año pasado y había que "echarle un par" para vadear ciertas zonas. No vimos muchas moscas. Solo algunas perlas grandes que no
movían a las truchas.
Al atardecer, nos fuimos con José Antonio Fernández a conocer una zona del embalse de Mansilla donde desemboca un río pequeño y vedado. Es una recula pedregosa y umbría donde, según dicen ellos, se suelen coger truchas muy grandes (normalmente a pez vivo o a cucharilla). El récord de este año está en seis kilos ochocientos gramos (tengo las fotos), pero se han sacado de nueve. Dos horas de lances con estrimers y ninfas dieron cuatro picadas, pero ninguna trucha.
Este año, la temporada se está retrasando mucho en la zona alta del Najerilla. No se ha podido pescar (por las riadas) hasta el mes de mayo entrado y ahora el río trae diez o doce metros cúbicos más por segundo que o normal por estas fechas. ¡Y a ocho grados! Lo tengo el quince de agosto, el día del cierre, una fecha mucho más apropiada para este tramo este año. Espero resarcirme entonces.
Por la noche, tras la cena, hoguera de San Juan en Viniegra, con extranjeros y nacionales metidos en ambiente (y en pacharán) y Sam (el chico rubio de Wyoming) tocando la guitarra y cantando mejor que James Taylor (es músico profesional). Se vino a Barcelona de turismo, conoció a una andaluza de ojos
negros y rompió el billete de vuelta.Luna, cielo estrellado, una hoguera, dos perros y cincuenta personas
alrededor. Mágico. Casi irreal.
A la vuelta, algunos se van a ver ciervos y cochinos. A dos kilómetros de Goyo, se encuentran con media docena de venados. Un poco más allá, un guarro de cien kilos les sorprende saliendo de las sombras. El pelaje blanco hace que se distinga a la perfección.
El sábado nos levantamos pronto. Tenemos que trasladarnos a pescar al Iregua y ya no se vuelve a Goyo. Hay que desalojar las habitaciones. Pasamos por el puerto de Ortigosa. Por aquí no lo habíamos hecho nunca y el paisaje es igual o más grandioso que por Montenegro.
Llegamos al Iregua a las diez y nos vamos directamente al tramo cuatro, uno de los "sin muerte". El día es soleado y sin aire, pero el río, como el Najerilla, viene alto y frío. La presa de Piqueras está soltando agua.
Llegan las dos señoras de Telva, pescadoras de mosca que salieron en un reportaje de Jara y Sedal, con Alistair Gowans. El escocés nos hace una demostración de cómo se saca toda la línea en un lance con caña del cinco. ¡Es un verdadero monstruo! No en vano está considerado uno de los mejores instructores de lanzado del mundo. Es el acompañante del príncipe Carlos de Inglaterra en las jornadas de pesca en Balmoral, aparte de un reconocido diseñador de moscas de salmón a nivel mundial.
Me pongo el neopreno en previsión de congelación de "cataplines". Raúl se va
río arriba, a seca y yo hacia abajo, a ninfa, al tramo tres, que no conozco.Veo algún heptagénido grande de color salmón, dánicas y tricópteros, pero ninguna cebada. El Iregua es un río mucho más mosquero (de cantidad y variedad) que el Najerilla. Te puedes encontrar de todo. Y curiosamente, se pesca mejor por la tarde que por la mañana. Si se dan, es un río de los de "agarrarse los machos..."
La orilla de la izquierda es una pared de roca de diez metros y la de la derecha... parece algo enmarañada. Acompañado de Pep y Sam intentamos bajar río por la derecha. Al cabo de veinte minutos hemos hecho cien metros a través de "algo" parecido a la selva de delta del Mekong; sin "charlies" pero con muchas zarzas. Llegamos a un sitio que es totalmente insuperable.
No hay ni asomo de senda, pasillo o hueco por el que pasar. Oímos el río a diez metros y tardamos diez minutos en llegar. Sam, el americano de Wyoming, es como un jabalí y sigue hacia abajo.Pep y yo nos pescamos a dúo una corriente en escalera. Centímetro a centímetro. Todos los huecos y posturas. Incluso las más pequeñas. Hay lances en los que sientes que te van a subir seguro... pero nada. Ninfas y
secas, de todo pusimos. No subió ni la tonta esa que siempre sube.
Nos sentamos en una piedra en el centro del río, al final de un tablazo, a echar un cigarro y vigilar si se pone alguna a lo lejos. Salen "moscas de mayo" por todos los lados... pero las truchas no se mueven. Recolectamos ninfas y las observamos. Me enseña un par de ninfas planas que hace él y me quedo una de recuerdo para copiarla.
A las dos hemos quedado para comer en el pueblo con todos. Raúl ha cogido una muy bonita, a seca. Como espectadores tenía a la pareja de forestales que le han hecho una foto y le han felicitado por el lance.
Armando Quazzo ha clavado con estrimer, en el embalse de Ortigoso, un truchón de escándalo. Les ha pasado a dos guías entre las piernas y al final rompió el terminal insensato del veinte. Era una trucha de más de setenta centímetros. Ahí son arco iris, pero las grandes, en agosto, se ceban a la hormiga arriba. Casi nunca las puedes sacar, pues hay que pescar muy fino, pero la carrera que te dan, no te la quita nadie.
A las cuatro, aparecen Cardoso y la Liebre. Se fueron río arriba, al dieciocho o al veinte, y alguna movieron. Traen un hambre de lobo y se zampan una tortilla de cuarenta centímetros de diámetro. Se ha puestobueno ya.
En general se ha dado regular a seca y mal a ninfa, a excepción de Andy (otro local tipo nutria). Andy es un personaje genial y una persona excelente. Te enseña todo lo que sabe. Pesca con dos, tres o cuatro ninfas río arriba y terminal hundido. El sacó cinco. Todas por encima de los seiscientos gramos y una de más de kilo. ¡Y dice que aún no está el río bien! Las coge donde todos fallamos.
Nosotros tenemos que volvernos a Madrid y Ernesto se apunta. La Liebre se queda a la cena de despedida y a dormir en Logroño. Abrazos, despedidas y citas para quedar a pescar. Apuntamos teléfonos e intercambiamos tarjetas.
Con la promesa de volver de nuevo en el 2001, a las cinco y media nos ponemos en carretera. Coincidimos en que este año ha sido mejor que el pasado y que esta gente hace lo imposible por que te lo pases bien y disfrutes. La pesca es solo una excusa.
A lo mejor me influye por que yo soy de aquí, pero... me gusta La Rioja.
cys.gif (1237 bytes)