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La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

Pino del Río (Antonio Martínez 8 / julio / 2000 )  



Tras largos meses de ansiosa espera, al fin llega el momento de pescar el coto de Pino del Río. Lo tenía todo pensado: un nuevo camino de acceso que descubrí , el horario de las eclosiones, las moscas... Todo estaba previsto desde que hace dos semanas, cuando lo estuve pescando lo libre y en el EDS. Tenía que ir y volver, desde Madrid, en el mismo día y sólo, pero era un esfuerzo que valía la pena y allá que me fui el pasado viernes, 7 de junio.
El día perfecto, el río a punto (tal y como lo había dejado). Al llegar quise estrenarme un rato en la zona del azud y allí me encontré con otros dos colegas que acababan de llegar. Saludos, comentarios sobre el coto, moscas... en fin que ya va siendo hora de estrenarlo. Me acerco al coche para ponerme el disfraz, abro el maletero y, en una fugaz mirada al sitio habitual me doy cuenta que algo no está correcto. Cierro con disimulo el maletero y me quedo pensando por un momento (creo que todavía me decía algo uno de los vecinos, pero no me enteré de nada), mientras volvía a abrir la portezuela me venían a la mente todas las claves del desastre ¡Horror, me había olvidado el wader en casa!, en su lugar me había traído una bolsa con las botas para el transpirable, pero del wader ni rastro.
Por la cara de desolación que debí poner se dieron cuenta que algo pasaba. Lástima que además de condolerse no tenían otro de repuesto. De nuevo la maldición de Pino del Río, pensé, recordando como hace dos años me dejé las llaves dentro del coche (ya era la segunda vez) y casi tuve que renunciar a pescar. No volverá a ocurrir (me dije), con una caña, línea y moscas es suficiente para tentarlas, lo demás es accesorio. En refuerzo de la voluntad que intentaba construir recordaba lo felices que se les veía pescando a los hermanos en "El río de la vida". Intenté convencerme de que wader es prescindible. Me despedí de los dos pescadores y me fui con el coche a mi sitio habitual, por el camino intenté valorar las diferentes alternativas para meterme en el agua, con el (único) pantalón que llevaba o en calzoncillos. Ni un maldito bañador me acompañaba aquella vez.
A las 13 horas ya estaba metido en el agua en gayumbos y el tiempo ya empezaba a cambiar ligeramente, una leve brisa al principio fue evolucionando a molesta en poco tiempo, el calor inicial también fue dando paso a un ambiente fresquito, pero yo no estaba dispuesto a dejar pasar Pino del Río. Pescando en el final de los brazos de la parte superior del coto llegó por la orilla un pastor, se paró a mi altura y me preguntó lo típico, "¿salen muchas?", y tras unos largos segundos de silencio el comentario recurrente "estará fría el agua". Coño, si sabía lo fría que estaba, pero lo peor era el cachondeo interior que debía tener de verme en la guisa de estar pescando con tan escasa vestimenta (los calzoncillos más chillones de mi vestuario, llevaba aquel día). Cuando se marchaba creí oír algún comentario indescifrable en voz baja.
Cuatro horas después no aguantaba el frío y las incomodidades ya se pasaban de lo soportable (hortigas, zarzas, botas que no se ajustan al pie, tábanos y multitud de penalidades que sólo se pueden descubrir en estas circunstancias). Lo dejé cuatro horas después y volví para Madrid con un punto de satisfacción, no había dejado escapar la ocasión.
Si cuento todo esto es para estimular a todos los listeros a que cuenten desventuras similares, o peores. Me sentaría muy reconfortado sabiendo que a otros les ha pasado lo mismo, o peor. Así que ya mismo podéis ir contando cuando os dejasteis las cañas o las moscas, sin descartar las llaves dentro del coche (si alguien no conoce la receta para abrirlo la cuento, sólo se necesita un palito y el anzuelo que llevas en la caña, te lo dice un experto). Por favor, decirme que es normal lo que me ocurrió, estoy deprimido y como terapia me vendría bien.
Ah, se me olvidaba, salieron una veintena de truchas, más de la mitad por encima de los 30 cm. y dos roturas. Entraron sobre todo a emergentes de oliva (sobre anzuelo del 22) y a ninfas de pelo de liebre y cabeza dorada. cys.gif (1237 bytes)