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Historias de Pescadores |
Santa Marina. La leyenda...¿Continua? (Hector Soto 4 / septiembre / 2000 )
Todo el mundo ha oído hablar de este coto del río Órbigo en León. Uno, que además de pescador a mosca es leído, recuerda los relatos del maestro Delibes en este coto, y uno que además es viajero por los ríos de España ha oído innumerables historias. Raro es, que cuando tropiezas fuera de León con cualquier pescador con más de veinte años de afición, y te ve la matrícula del coche,- después de la consiguiente bronca de qué haces tan lejos de casa con los ríos que tienes allí-, no salga el tema de conversación de: - ¡Qué truchas las de Sta. Marina!.
Hoy en día el coto de Sta. Marina es lo que la Administración denomina Escenario Deportivo Social de Pesca, y consiste en un tramo destinado a campeonatos y eventos varios, y durante los días libres ,si eres madrugador, puedes obtener un permiso en la Junta para pescarlo sin muerte lógicamente.
Pues bien harto ya de historias sobre el tema, un buen día madrugamos, y nos hicimos con un permiso a Sta. Marina.
Pese a que ya llevo unos cuantos años como pescador, aún me cuesta conciliar el sueño el día antes de pescar un coto, más si cabe si trata de pescar uno de los míticos, o mejor, el mítico.
El caso es que salimos de León tres amigos un soleado día de Julio a eso de las 10 A.M. Durante el viaje, os podéis imaginar cual es el tema de conversación, que si fulanito me dijo que en tal sitio las había grandes, que si no se quién había hecho bolo, están todas picadas de los campeonatos... Lo cierto es que a la hora (había obras en la carretera, como no) estamos en Villamor. Bajamos del coche, encendemos un cigarro,-en el coche de Sony no se fuma-, y vemos el río.
-¿No es eso una cebada?
-¿Dónde?
-Joder, debajo de esa salguera en esta misma orilla.
-Sí, sí,... vamos a cambiarnos.
Vadeador, botas, chaleco, caña... -Llevad agua que va a hacer un calor de la de...
Al rato ya estamos en el agua, tentando a esas primeras cebadas. Son tres truchillas de unos veintipocos cms., que ya se conocen el tema y escupen nuestras trabajadas imitaciones. Comentarios: -estas saben latín...-esto va a estar muy j...
Decidimos avanzar río arriba Pinre y yo, Sony se baja al principio de la tabla (es su primera temporada a cola de rata, ¡pobre!). Enseguida llegamos al tramo conocido como los ganchos ,-de lo mejorcito que te puede tocar si compites-, y pronto sale la primera trucha:
-¡Eh..!. Mira. Además es saltarina.
Es un bonito ejemplar de unos 26 cms., que tiene la boca destrozada de tanto comer hierro (algún día deberían darse cuenta de la importancia de los anzuelos sin muerte). Continuamos la pesca, son zonas de corrientes rizadas, y nuestro trico preferido, al que hemos bautizado como tormentor, empieza a dar resultado, clavando tres hermosas truchas igual de saltarinas y peleonas que la anterior. A todo esto comentamos que pese a la presión de pesca que sufre el coto, y teniendo en cuenta que las mejores cañas de la provincia han estado allí, las truchas no están muy mosqueonas.
Así llegamos a un gran chorro de corriente, que se forma por un estrechamiento del río:
-Pinre, ¿qué haces?, pesca la zona más tranquila...(hay no te puede subir nada
pensaba yo...) De repente una figura sale de abajo abre su boca y ¡no!... ¡se ha
tragado el trico!. Se descuelga corriente abajo y finalmente se suelta.
-Era de kilo... ¿eh...?- me dice Pinre , yo trago saliva y decido callarme la boca que
estoy más guapo.
Continuamos la pesca río arriba, a cada minuto que pasa me voy enamorando más y más de este coto, no solo por que esta última trucha que he cogido pase del medio kilo, sino por la belleza del río, y la cantidad de vida que parece emerger de él. Pienso para mis adentros lo que debió haber sido esto en los años 70 y parte de los 80, antes de la invasión de ¿lucios? ,y peor aún de aquellos que se encargaron de envenenar el río, para que los más desafortunados no pudieran disfrutarlo... a todas estas reflexiones, me tapo la nariz, por que estoy pasando por el desagüe de Benavides, una vergüenza , en el siglo XXI.
Hemos llegado a otro de los puntos calientes del coto, la famosa escollera, donde dicen residen las truchas más grandes. Nos asomamos:
-
¡Mira!-me dice Pinre. Vemos desde la orilla un truchón de más de kilo y medio, puesto a
una cuarta de la superficie, en medio de una tabla- ... es el momento de probar nuestras
emergentes...
-Sí, -me dice-,pero antes la voy a tirar tormentor, total no se lo va a comer. Hay
vegetación atrás, pero no hay miedo, ya tenemos un poquitín de veteranía. El
caso es que lanza su mosca.
-Buena posada, ¿qué bajo tienes...? ¡No...! Se mueve. ¡Se la va a comer!. ¡Se la ha
comido! ¡Clava!
- ¡ Me cago en la madre...!.Pobre Pinre, en cuanto clavo la trucha dos cabezazos y adiós
mosca, nylon, y trucha.
Recuperados del subidón de adrenalina comentamos qué es la famosa selectividad de las truchas. Diez metros más arriba tuvimos la respuesta. Una trucha algo más pequeña que la anterior, pero rozando el kilo ,estaba orillada. Enseguida comprobamos que estaba comiendo emergentes.
-Me toca.-le digo a Pinre.
Pongo un 16, para por si acaso, y ató una emergente de ignita recién salida de fábrica. Lanzo. A caído a la derecha de la trucha, esta la mira y pasa. Pinre mueve la cabeza:
-Prueba con otra , que esta no la quiere. No estoy por la labor, la posada no me ha
convencido del todo y decido darle otra oportunidad. Esta me gusta más, ha caído a la
izquierda, la trucha se desplaza lentamente hacia ella, abre su boca y ...ya eres mía.La
pelea hace que tenga que bajarme de la escollera, y que casi tenga que hacer submarinismo,
pero por fin tras unos minutos la tengo. Es efectivamente una trucha de kilo, bastante
estilizada ella, la beso, foto y la suelto. ¡Soy feliz!.
El resto del día sigue por estos derroteros. Pinre y yo, pescando a
la par, y cediéndonos tiradas clavaríamos más de veinte truchas, todas ellas de más de
veinticuatro centímetros.
El viaje de vuelta es una loa a Sta. Marina, lamentando no tener veinte años más, para haberlo conocido en su plenitud.
He vuelto en cuatro ocasiones más, y los resultados han sido similares. La gente no opina
lo mismo, quizás por que conocieron lo máximo, y por eso en quiero entrar en ningún
tipo de comparación. Lo cierto es que para mí Sta. Marina es-independientemente- de lo
que fue, uno de los grandes. ¿Sigue siendo una leyenda...? Compruébalo por tí mismo.![]()