logo3.jpg (10748 bytes)

La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

Felmín 1997 (Hector Soto Alvarez 2 / diciembre / 2000 )  



 El coto de Felmín, en el río Torío, es uno de los intocables en nuestra elección. Año tras año hacemos nuestras cábalas, para ver si con el número de sorteo tendremos una buena fecha para pescarlo. La razón de que sea una "vaca sagrada" es lo que voy a narrar.

 Era la última semana de Julio del 97. Por alguna misteriosa razón el tiempo se había vuelto loco y cada día caía una tremenda tromba de agua, que incluso provocó que algún barrio de la ciudad se inundara. El estado de los ríos de montaña, como es el caso del Torío, os lo podéis imaginar; "chocolate Valor". Para más desgracia teníamos un coto, Felmín el día 30 de julio -jueves-. Como muchas tardes de verano solía ir al bar de encuentro, el Copahue, donde solía ver a Nex y allí analizábamos la situación. -Como siga así el tiempo no vamos. Pero el día 29 no cayó ni una sola gota, lo cual nos dio grandes esperanzas. Aquella tarde hablamos, Pinre , que también tenía el coto, no podía venir y sólo íbamos a ir él y yo, sin hacernos demasiadas ilusiones, por si acaso teníamos que darnos media vuelta. Le recordé que apenas tenía "tormentors" y le dije que hiciera unos pocos (yo iba a salir de copas esa noche).

 Llegó el gran día. Amaneció un sol espléndido y no había ni una sola nube en el cielo. Cargo el coche y a casa de Nex. Nex me ve por la ventana y baja de inmediato.

 - Parece que va a hacer un buen día.
 - No se,..., ya veremos. Le respondí.

 En cuanto salimos de león, vemos el río, pero algo alejado de la carretera. El primer puente es el de Pardave, paramos y observamos que baja algo tomado.- Confiemos en que río arriba esté un poco mejor. Ni él ni yo hablamos durante el resto del viaje, creo que tanto uno como otro íbamos rezando lo que recordábamos de nuestro pasado en colegios de curas. Pasamos Vegacervera y entramos en las preciosas hoces del río Torío. En la primera curva que deja el río abajo Nex dice:

- Parece que baja limpio.
- No jodas, seguro.
- No sé, para y lo vemos.

Aparco en el vedado. Tiene razón. Una gran sonrisa ilumina nuestros rostros, no nos besamos por que de eso todavía no hemos probado. Nuestra vida había cambiado en 5 segundos. Ya mucho más contentos decidimos subir un poco más y dejar el coche en Felmín para pescar esa zona si no nos gusta ya tendremos tiempo de movernos.

Nos empezamos a cambiar.

- Pásame Tormentor que no tengo.
- Ah... sí, hice unos pocos ayer, los tengo por aquí.
Nex se pone a buscar en el chaleco, un minuto, dos minutos, tres minutos
...Nex se pone a buscar en la mochila, un minuto dos minutos, tres
minutos,... Nex remueve todo el maletero...
- Creo que me los dejé en casa... los tormentors y las cajas de moscas.
- ¡ Pues empezamos bien!

( Para nosotros que creo que no lo he dicho, Tormentor es el nombre  de un montaje de tricóptero casi mágico probado en muchas circunstancias y que nos ha dado resultados espectaculares, así que la noticia era un bajón importante para empezar una jornada de pesca) En fin, que lo que nos sobran son mosquitos. Abro mi caja y escogemos dos tricos. El mío era un 18 amarillo con el tejadillo en indio. El que coge Nex es una saltona común (más o menos). El caso es que entramos en el río. Esta zona es ancha y pescamos a la par. El río además de limpio, está perfecto de caudal, baja como a primeros de Junio, debido a las tormentas,  teniendo en cuenta que hace diez días bajaba seco, y que llevaba una semana sucio, los preludios no podían ser mejores. Pronto Nex tiene su primera subida, una trucha pequeña de esas difíciles de clavar. Bueno , bueno. Al poco, y tras una de esas piedras redondas que inundan este coto, clavo mi primera trucha. Es buena y pelea con nobleza, por fin la cojo tiene unos 28 cms. Y está bastante gorda. Su librea es preciosa. Esto hace que nos animemos. Avanzamos a la vez que el río se estrecha. Empezamos a cedernos tiradas y pronto empieza el festival. A la caída de un chorro Nex clava su primera trucha. Un poco más arriba a la izquierda cuatro truchas puestas esperando su ración. Tiro y clavo la de más atrás. Cedo la tirada y Nex clava otra. Seguimos avanzando, a cada postura o corriente le vamos arrancando truchas. Afortunadamente, y en contra de lo que nos paso la otra vez que pescamos este coto las truchas sobrepasan generosamente la medida, si bien por el momento no ha salido ningún trofeo. El calor se hace poco a poco asfixiante, y tras un parón de la actividad decidimos volver al coche a comer. Bajamos  por la carretera, contentos, además no habíamos pescado ni 800 metros, y el paseo se hace corto. Después del reparador descanso, volvemos al río. Decidimos pescar la misma zona que por la mañana ¡ seguimos cogiendo truchas!. Es increíble, comentamos. Las truchas están ahora más orilladas, buscando refugio del sol bajo las salgueras, con lo que los lances son algo más complicados pero mucho más bonitos. Resulta todo un espectáculo observarlas en hilera debajo de las ramas y saliendo a tomar el insecto natural. Algunas fallan inclusoel primer intento y se tiran corriente abajo hasta que logran capturar su presa, o en algunas ocasiones nuestra artificial. Así, poco a poco, trucha tras trucha, llegamos a una zona profunda de aguas paradas, unos pocos metros más halla de donde lo habíamos dejado por la mañana. Ya eran cerca de las 20:30, y teníamos que estar pronto en casa (inconvenientes de no tener coche propio). En esto vemos una cebada, al pocootra, y otra más, (parece el anuncio de Pastel)... Hasta entonces sobre todo a final de temporada los resultados en agua tan paradas nos eran bastante pobres. Lo más que conseguíamos era un detallado análisis de nuestra imitación por parte de la contraria y un -que se lo coma tu madre-. Así que recordando consejos de algún maestro, me acorde de las hormiguitas. Tenía varios montajes en la caja, cogí una montada con dubbing marrón oscuro y en un 22. La ato , y tiro a una de las cebadas.

- ¡ya está!

El ataque fue lento, con toda la parsimonia del mundo (de los que dice Quesada que se puede rezar un Padre Nuestro), da gusto cuando comen así de confiadas. Insistimos sobre el reto de cebadas, en menos de 15 minutos clavamos 6 o 7 truchas de buena talla, y fueron 15 minutos por que la única hormiga que tenía y que estábamos compartiendo generosamente acabó en un árbol. Evidentemente eso ya no me va a volver a pasar)

 Fue el pretexto ideal para decidir irnos, satisfechos y agradecidos a este río, a este coto y a sus truchas, por una de las jornadas más bonitas de nuestra vida como mosqueros.cys.gif (1237 bytes)