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Historias de Pescadores |
Mis primeras tres victimas (Pablo Grarcía Sáchez 29 / enero / 2001 )
Ya llevaba varios años pescando la trucha tanto a cucharilla como a
cebo, pero quería algo mas, así en unas vacaciones dedidícomprarme un equipo de mosca,
pues quería aprender este tipo de pesca a toda costa. Yo hasta entonces solo
había visto pescar a cola de rata en televisión y a falta de monitores en mi comarca,
compraba todo lo que veía relacionado con esta técnica de pesca, tanto libros como
revistas. Releyendo uno de estos libros, creí haber asimilado el lance básico, cosa que
en un primer momento no me pareció excesivamente complicado, ¡Ya te digo!.
Pues bien, para probar me acerqué al pantano que más próximo se encuentra de mi pueblo.
Estuve alrededor de cuatro o cinco horas sin parar de zurrarle a la caña, como resultado
os paso a detallar en forma de parte médico las repercusiones que tan fogoso comienzo
tuvieron en mi físico: numerosos callos en la mano derecha (me imagino que de apretar la
caña de una forma desmedida), el hombro derecho casi dislocado, la muñeca destrozada y
por si esto fuera poco la espalda me dolía cual penitente en Semana Santa. ¡Ah, eso sí,
logré sacar casi cinco metros de línea, asombroso!. Todo ello acompañado de los jocosos
comentarios realizados por parte de mi familia al llegar a casa y comentarle mi primera
experiencia con cola de rata, así como la bronca por llegar tarde a una cita con la que
por aquellos entonces era mi novia. En contra de lo que podría pensarse de tan
desalentador comienzo, tuve aún mas fuerzas para seguir adelante, tomándomelo como un
auténtico reto.
Con el tiempo y ha base de "entrenar", así como de concentrarme más en los
típicos consejos que iba leyendo de los libros; (que si la muñeca rígida, que si la
pausa en el lance frontal y trasero, etc...) iba tomando cierta confianza, así que
decidí ir a pescar con el amigo de un amigo. Las truchas deberían de tener mucha hambre
ese día pues clavé tres. La "efémera", y hablo en singular, que utilizaba, la
había montado yo mismo con la ayuda de un libro que daba ciertos consejos sobre el
montaje. Esta "efémera" consistía mas o menos en un collar de al menos cuatro
tallas superior al racional, unos cercos también muy largos y del cuerpo ya ni me
acuerdo, era como, no sé, como dice Jesulín de Ubrique en dos palabras
"im-presionante", pero no por su belleza, sino mas bien por su tamaño.
La PRIMERA trucha que cogí, a parte de sorprenderme y no darme cuenta de la picada a
tiempo, en vez de clavar y recuperar la línea con la mano, lo primero que hice fue soltar
esta e intentar traerme la trucha con el carrete, como había hecho hasta entonces cuando
pescaba con cucharilla o a cebo, para alucinar.
¡Pero milagro!, Cuando ya reaccioné y recuperé la línea correctamente aún seguía la
pobre prendida, eso sí, sin ofrecer apenas resistencia no sé si por la demora en su
captura o pensando que si ofrecía resistencia tal y como se estaba desarrollando el lance
la cosa podía ir a mayores. Por supuesto, la devolví a su medio y si las truchas se
comunican entre sí ya tiene algo que contarles a sus nietos de lo que le ocurrió con un
extraño pescador un día del mes de Julio.
La SEGUNDA ya no me sorprendió y eso fue lo malo, pues al verla subir le metí un
cachetazo que todavía se tiene que estar acordando, lógicamente el terminal no es que se
partiera, es que se hizo añicos.
La TERCERA yo creo que ya iba avisada, pues su subida fue muy lenta como
diciéndome: "que voy para arriba a ver lo que me haces", y esta vez la
cosa salió algo mejor. Por algo dicen que a la tercera va la vencida.
Ha llovido algo desde entonces, algunas son las truchas que ya han pasado por mis manos,
viviendo en algunos casos, lances verdaderamente espectaculares. Estos días he realizado
un curso de técnicas avanzadas (de esto ya hablaré mas adelante) y es cuando me han
venido a la cabeza estos comienzos que ahora os cuento; el tiempo que "perdí"
de una manera totalmente autodidacta para poder lanzar unos metros de línea y coger
algunas truchas, los recuerdo con especial cariño.
Como un día le dije a un gran amigo y compañero de pesca (al cual echo mucho de menos
pues me fui de su querida Cataluña y de momento no podemos pescar juntos), espero algún
día ser en todos los sentidos UN GRAN PESCADOR A MOSCA![]()