logo3.jpg (10748 bytes)

La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

Mis amigas la truchas (Guillermo Garbayo 15/ mayo / 2001 )  


Os voy a contar algo que ocurrió ayer y que me está haciendo replantearme el volver a pinchar la boca a un pez de nuevo.

Ayer domingo por la tarde, después de comer con la familia de mi novia, logré convencerla de ir a pescar un ratín al río de mi pueblo, el Alhama. Pues bien, llegamos al río a eso de las 5:30 para ver que no lleva mucha agua porque en esta época los riegos le quitan casi todo su ya escaso caudal.

Aún y todo nos vestimos de romana y romano y bajamos al río para dar un paseín llevando una sola caña y con la intención de pescar una postura tu y otra yo.

Llegamos al primer lugar donde se vieron los primeros picudos. Muy metidos bajo las cañas y pegaditos a la roca que les sirve de guarida, sólo vi uno de unos 20-25 cm. y le enseñé a mi chica donde estaba apostado.

- "¿Por qué no le echas?"
- "Porque no hay Dios que meta la mosca allá adentro entre tantas cañas..... aunque bueno...... por intentarlo....."

Todo salió bien y, tras unos cuantos lances de ajuste y unos rebotes en las ramas que colgaban, la ninfa cayó cerca del barbate y éste se la zampó como sólo ellos saben hacer.

Puede que alguno estéis ya esperando el "ññññiiiiiiicccccc" del carrete como otras veces, pero no, aquí no hay sitio para "ñics" ni "ñacs". En este pequeño río, todo acontece en cantidades de espacio muy reducidas, así sea la lucha entre pez y pescador, como el crecer de los primeros, los cuales, imposibilitados para crecer longitudinalmente, han desarrollado la habilidad de hacerlo de modo transversal; de hecho tengo la sospecha de que más tarde o más temprano, llegarán a ser redondos se miren como se miren.

Pues eso, fuertes y cortas carreras que buscan los cientos de perdederos que adornan este río es todo lo que se tiene que sortear para conseguir tocar uno de estos "mazacotes" bigotudos. Y dicho así parece fácil de lograr, pero yo os aseguro que es mucho más fácil ver cuál es el siguiente punto débil de nuestro equipo, pues la rotura del bajo, o de un nudo, o un anzuelo abierto y lindezas así son de lo más frecuente.

Bien, estábamos con el pez que tomó la ninfa y los fuertes tirones posteriores, y seguimos con el desanzuelado del mismo, a lo que:

- "ay, déjame tocarlo, déjame...    miiiiiraaa qué morritos tieeenee...."
- "cooorreee, que no es bueno sobarlos tanto"   (celos)

Una vez las cosas en su sitio, proseguimos río arriba en busca de la siguiente postura donde poder tentar la suerte de nuevo, hasta llegar a un pozo más abierto que resultaba ideal para que lo intentara élla.

- "hala, te toca. ¡Mira qué maderos, agáchate que nos van a ver!
- "......"
- "cuida con las ramas detrás de ti...."
- "......"
- "eeeso, despacito, prepárate la línea y lánzales la mosca cuando los tengas a tiro"
- "........"
- "ahí, ahí, muy bien"
- "¡¡ay!!  ¿has visto cómo se ha tirado?
- " :-( "
- "jo, qué mal lo hago..... toma pesca tu que además hoy no me apetece mucho"
- " :-)  "

No vayáis a pensar que no insistí en que volviera a intentarlo, y no sólo en ese lugar, sino a lo largo de las 3 horas que estuvimos pescando, pero ayer repitió mucho esta frase: "¡qué penica me dan, no los pesques!"

Todavía sin salir de mi asombro por la nueva postura que mi chica había adoptado ante la pesca, seguimos con la pesca teniendo más suerte en unas posturas y menos en otras, pero eso sí, sin querer intentarlo de nuevo por su parte.

La tarde transcurrió con unos cuantos picudos que tiraron como toros y muchos más que consiguieron ponerme de los pelos pasando de mis moscas, pero bueno, siempre merece la pena el paseo por este río, ya que en muchas ocasiones pareces estar metido en una pecera con unos tarugos realmente gordos.

Y ahora ya, la pregunta del millón (y del asunto) ¿seríais capaces de imaginar una "amistad" entre un pescador y una trucha a la que nunca has visto? pues bien, seguid leyendo que termino ya.

En este río y hace tres años, un chico con más corazón que cabeza, compró unos 200 alevines de trucha arco-iris en una piscifactoría cercana y los soltó en el río confiado de que prosperarían y terminaría por tener un "río truchero" al lado de casa.

No fue así, por supuesto, ya que en cuanto se descubrió de la presencia de las truchas, fueron perseguidas por todos los chavales y no tan chavales del pueblo con todas las artes imaginables: lombriz, trasmallos, pesca a mano, mosca (los menos) y algún loco que las pescaba y las soltaba (yo). Yo las fui viendo crecer y desaparecer, pudiendo contar mi último contacto con alguna de ellas cuando andaban por los 25 cm. pasados y un perfecto estado de salud.

Pero ayer, justo cuando caminaba por el cauce, en una zona de agua muy parada y en la que no esperaba ver ningún barbo y sí alguna bermejuela, una tremenda mole se espantó debajo de unas algas que flotaban bajo la cobertura de unas zarzas.

- "¡Qué raro un barbo aquí!..... pero......¡ay dios!.....si......si.....¡¡si es una trucha!!

Es indescriptible la sensación que me quedó y que viene a ser una mezcla de volver a ver a un viejo amigo, encontrar un tesoro y ver un monstruo.

Este superviviente vendrá a medir ahora unos 50 cm. largos, llenos de motas negras y con una mejilla rosa fuerte que se extiende por toda la línea lateral. Total, unos 2,5 kg de pez con unas aletas como palas.

- "¡¡Bea, Bea, ven corre, corre!!
- "¿qué pasa, qué pasa?
- "mmmmmiira, mmmiiiira qué bicho!!!"
- "¡hala qué bonita!

A todo esto, y tras la primera espantada, la trucha, o mejor, el truchón, se había quedado bajo unas algas de la otra orilla (total al lado mismo, claro) pegada a la base de los carrizos y quietecita como una piedra.

Nos estuvimos turnando con las polarizadas para verla con todo detalle, aunque lo transparente de las aguas nos dejaba verla de todos modos muy bien.

- "¿tu crees que me dejará tocarla?"
- "Dios mío, esta tía está loca.....¡igual se piensa que es Bambi! (esto era lo pensado)  errrrhh..... no creo que dure ahí ni un paso; ¿quieres que intente cogerla con la sacadera y le tomamos unas fotos?
- "¡no, no, déjame tocarla!"

A todo esto, se fue remangando y acercando como quien va a acariciar a su perro de aguas, mientras yo me preparaba para ver al animal saliendo zumbando abriendo el agua en dos, pero.....

- "ahí va, si sigue ahí....... si no se mueve...... si ya está casi......¡¡¡si la está tocando!!!

Si entonces me pinchan no me sacan sangre, lo juro. Mi novia estaba tocando un truchón de más de dos kilos como quien acaricia el cogote a su perro.

- "¿ves cómo me deja tocarla? ¡si es mi amiga!"
- "(si hombre, tócame los....)  a ver, a ver, déjame a mi...."

Y sí, yo también tuve la suerte de poder tocar su tremendo corpachón, pero esto no es algo que un pescador pueda soportar impasible, así que comencé a levantarla despacito para sentir su peso y claro, poco a poco fui incomodándola hasta que dio un fuerte coletazo y cambió su posición al otro extremo de las algas, donde, entre gritos de "¡pero no la cojas, que no le gusta!" pude volver a acariciarla y nuevamente a sopesarla hasta el siguiente coletazo.

Ya no la molesté más, pero ella sí que siguió atormentando mi mente durante la película en el cine, y durante toda la noche en mis sueños, y todavía no sé si ir a pescarla o a sacarla de paseo.....  ¿¿¿Qué hago???   ¿¿¿Hay algún psiquiatra entre los listeros???  ¡¡¡me estoy temiendo que el próximo pez que pesque va a salir diciendo "ay,ay,ay... cómo me duele" y me voy a echar a llorar!!! cys.gif (1237 bytes)