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Historias de Pescadores |
Inicio de temporada (José María Molina
7/ abril/ 2002 )
Ya estoy en la esquina donde quedamos, los compañeros se retrasan,
tengo un sueño que me muero porque como siempre me acosté a las 2 de la mañana montando
las últimas moscas que me faltaban (lo de ser pescador y atender al enano es un remedio
eficaz contra el sueño). Como siempre empiezan a llegar con cinco minutos de retraso, y
Paco a las 6.15 corriendo y sin peinar. Joder, es que.......
El bar de la gasolinera cerrado (otra vez que pescamos sin un café en el cuerpo), al
salir de Zamora, en la curva de siempre, control de alcoholemia, "Señor guardia,
¿no ve que vamos de verde?", "usted sople que menudos ojos trae", "es
que estuve montando moscas", "(Paco, este dapositivo, mira los ojos, y además
desbarra al hablar que alucinas...)"; tras exprimir la última gota de nicotina en el
aparatito da el cero de costumbre, nos dejan seguir.
Llegamos al punto de dejar los coches, por lo menos hemos llegado, la Peña Trevinca
figura vestida de blanco como una novia. Cuatro kilómetros más allá está el río al
que llegamos sin resuello. Montamos cañas y empieza la discusión, que si es mejor
empezar a cucharilla, que si las ninfas mejor que las ahogadas, que si a las dos se pone
la mesa y el que no está no come. Paco , no te retrases que te juro que no esperamos para
comer.
Empezamos a varear el río aguas arriba, hace un frío que nos obliga a llevar dos forros
polares, lo que quiere decir que no hay quien lance una caña en condiciones.
A las dos regresamos al punto de encuentro, Carlos, el cocinero se ha portado, tiene
puntualmente preparadas las brasas y la parrilla llena de chuletas para ponerlas a hacer.
Pescar no pescará, pero es una gozada salir con él. (jejeje).
De los 4 tan solo Paco ha pescado una trucha, él dice que de 22 cm, lo que da lugar a
aquello de que no daba la medida, etc... Lo cierto es que el resultado es penoso, Después
de comer, y como ya es costumbre les pegamos una paliza al mus. (Pescar no sabré, pero
joder la leche, como juego al mus). A las 4 ya estamos otra vez vareando.
En la tercera poza lanzo mi aparejo a la corriente y éste cobra vida, no me lo puedo
creer pero he clavado la primera de la temporada, se lanza aguas abajo como un torpedo y
no intento ni sujetarla, el carrete canta por soleares la mejor canción de este año (me
descojono yo de los de operación triunfo). De pronto se para y empiezo a recoger, sin
prisa, a unos diez metros de mí, nueva explosión de energía, el carrete otra vez a
cantar pero aguas arriba, ya tengo detrás a Carlos diciéndome lo de "haz esto,
sujétala, no des tanto carrete, aprieta el freno" menos mal que en estas ocasiones
soy sordo. Parece que se ha cansado, inicio de nuevo el acercamiento, esto es como ligarse
una virgen, parece que viene más dócil, preparo la sacadera, y cuando la tenemos a unos
5 metros, le da de nuevo un ataque de escapada y se vuelve a ir a otros 15 metros de
distancia. La verdad es que para el río que es la trucha es grande. Por fin consigo
acercar la trucha a mis pies, bajo la sacadera, y cuando va a entrar pega oro estallido de
furia aguas abajo y se aleja otros 25 metros, le calculo unos 40 cm. a juzgar por lo que
he visto y por el dolor de muñeca que empiezo a tener. Empiezo a traerla otra vez, esta
vez viene como un peso muerto, a unos cinco metros la veo que viene panza arriba, la
traigo a los pies, la saco a mano, desanzuelo, y la mido y peso, 43 cm y 1.640 gramos,
está gorda como pocas. La llevo al río y masajeo un poco, la muevo en la corriente pero
no revive, después de 10 minutos decido dejarla dentro de la sacadera dentro del agua a
ver si se recupera mientras me fumo un cigarro, dado que soltarla en ese estado con la
corriente que tiene el río por debajo de la poza supondrá que se golpeará con las
piedras arrastrada con la corriente. Nos fumamos un cigarro mientras comentamos el lance.
Tras un cuarto de hora la trucha sigue con la panza arriba, por lo que decidimos
llevárnosla. La pelea de más de 30 minutos la había reventado.
Solo se sacaron otras cuatro truchas, lo que da una idea de la temperatura a la que baja
el agua.
A la vuelta conseguí engañar a Rafa para que condujese hasta Zamora, dado que el sueño
me invadía.
Por desgracia la maravillosa trucha que os relatado, decorará esta noche la mesa de mi
casa. El resto fueron devueltas al agua.
Todas las truchas fueron pescadas con anzuelos sin muerte, conclusión, sí es cierto que
algunas se van, pero si la clavada es firme y no se cede en la tensión de la línea se
van muy pocas, aunque alguna más que con arponcillo, pero creo que el beneficio es grande
pues se desanzuelan rápidamente.
La mosca me fue enviada por Javier de Barbastro, a quien dedico esta captura y el relato
de la misma.![]()