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La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

Pesca en Laviana s.m. (José Ramón Arias  10/ abril/ 2002 )  


Voy a contaros mi día de pesca el viernes pasado en el coto de Laviana sin muerte.

El día amaneció oscuro con gran probabilidad de chubascos pero al llegar a la orilla del río, sobre las 11:30, estaba soleado pero con ese sol de tormenta característico. Hacia viento que rolaba continuamente, pero no molestaba para lanzar.

Fuí acompañado de un amigo para el que era su primera vez a mosca. La idea era enseñarle los rudimentos de la técnica e intentar sacarme el mono de la veda. Los primeros 20 min fueron de prácticas de lance. Lo puse en la tabla más parada e inactiva del coto y lo dejé prácticando el lance. Mientras tanto yo me baje a unas chorreras a darles un tiento con una ninfa que había montado la noche anterior. Nada. Ni un toque.

Sobre la una y media me subí a la cabecera de la tabla donde por experiencia de otras veces sabía que había buenas truchas. Nada. Inactividad total. Seguí subiendo por la corriente y poco a poco empiezo a ver algo de movimiento. Veo a una trucha cebándose en la orilla, debajo de la rama de un árbol. Intento lanzar desde atrás pero la rama me lo impide. Me paro a pensar (¡me debo estar haciendo viejo! pensé para mí) y observo que la rama desciende hasta cerca de una piedra, quedando unos 20 cm de hueco entre la rama y la piedra por dónde se puede meter la línea. El problema es que ese hueco está como a uno 60 cm hacia la derecha de la posición de la trucha. Planifico un lance a ras del agua que meta el bucle de la línea en el hueco entre la rama y la piedra y coloque la mosca a un metro por encima de la posición de la trucha. Lanzo y ¡Jodo! ¡a la primera! Esto de practicar el lance durante la veda merece la pena :-). La mosca navega bien y al pasar por encima de la trucha ésta sube a por ella. Clavo...y aire. Fallada estrepitosa. No pasa nada. Ya habrá otras (espero).

La actividad de las truchas parece aumentar por momentos. Pescando de punta clavo una trucha de las "de la marca", como  dice el Zataraín. O sea, de las que llegan desde la base de la caña hasta la marca que hay por encima de la empuñadura. Yo tengo una GL-3. Desde la base hasta la zona más oscura dónde viene pintada la marca hay unos 40 cm. La trucha los daba sobraos. En cuanto al peso, cómo ya le dije ayer al Alex, es fácil: un kg :-).

Llamo al colega para que disfrute del momento de actividad. Le enseño los rudimentos de la pesca de punta. No se entera de nada. Cada vez que posa se queda mirando para la línea sin comprender que entre ésta y la mosca aún hay dos metros de naylon. "No veo el cebo" repite constantemente. Le comento todos los trucos que conozco (y algunos más que me invento sobre la marcha) para detectar la mosca en el agua. Nada. No hay manera. Así y todo le suben 3 ó 4 truchas que, lógicamente, no consigue clavar. Alguna le sube hasta dos veces. Casi le ahogo. El problema era que dejaba la línea demasiado "fofa" y cuando alguna trucha subía, entre que él no veía la subida y que además se llevaba un susto tremendo caundo yo gritaba ¡CLAVA!, tardaba una eternidad en dar el tirón y ya la trucha estaba otra vez debajo de la piedra de la que había salido. Poco a poco llegamos a una zona en la que ya no valía pescar de punta y había que lanzar algo. Tampoco mucho, 3 ó 4 metros, no os penseis. Incapaz total. En la tabla se defendía mientras practicaba pero ahora...teniendo delante a un buen número de truchas comiendo en superficie afloraban sus maneras de lanzador de cucharillas y claro, la mosca caía a un metro de sus pies. Así y todo, a fuerza de perseverancia (y de un poco de ayuda por mi parte para lanzar, todo hay que decirlo :-) consiguió clavar un par de truchitas (¡sus dos primeras truchas!) y asustar a otra media docena. Y mientras tanto, allí me teneís a mí, con la mosca en la anilla portamoscas y dando instrucciones, consejos y ayudándole a lanzar en medio de una pedazo de eclosión que estaba moviendo a todas las truchas del río. Ni yo mismo me lo creía. Eso sí, en cuanto localicé a un par de truchas "de las buenas" le dije aquello de: "Mira como se lanza. Fíjate en los movimientos y en el manejo de la línea" Y allá fue la mosca buscando a los truchones. La primera, clavada, luchada, medida y desanzuelada en unos pocos minutos. Era de las "de la marca" también. La segunda, clavada también, pero esta vez la trucha se descolgó por la corriente y no hubo manera de convencerla de que se quedara a la altura que yo estaba así que ya me teneís a mí
caminando río abajo trás la criaturita. Al final la pude parar y acercar a la mano. También "de la marca" y bien sobrada.

Ya que me había bajado unos cuantos metros de río decidí volver a dar una pasada por los sitios que había dejado pescar a mi compañero. Resultado: varias subidas falladas. La trucha que le subió dos veces me volvió a subir. Esa sí que la clavé pero se me soltó en la pelea. No era mala, lo cual me extrañó sobremanera, porque subió tres veces a por una artificial en el plazo de no más de hora y media, contradiciendo todas las ideas preconcebidas que tengo sobre la suspicacia de las truchas grandes.

Sobre las 4 de la tarde se acabo la eclosión y se acabó la actividad. Comer, recoger y para casa. No estuvo mal el día.

Por si a alguien le interesa, nos pasamos toda la mañana con las mismas moscas. Él llevaba un pardón con el cuerpo en pelo de liebre gris brincado de oro. El collar era doble de grizzly y rojo. Yo llevaba una paracaidas con el cuerpo en dubing gris brincado de oro y la pluma grizzly. Daba la impresión de que se comían cualquier cosa que pasara por sus cercanias navegando de la forma correcta. cys.gif (1237 bytes)