logo3.jpg (10748 bytes)

La Pesca a Mosca en España

Historias de Pescadores

Estreno mundial con la cola de rata (Javier Chirivella  28/abril/ 2002 )  


Paso a relataros mi nacimiento como pescador con cola de rata...

Como algunos sabéis hace años pesqué con cucharilla y sobre todo con cebo natural. Este año mi mujer me regaló un kit de cola de rata y tras la alegría inicial estuve unos días observándola para ver cómo funcionaba ese "chisme".
Claro, recurrí a Internet y os encontré a vosotros (la lista), me apunté y tuve la suerte de que me escribiera uno de los maestros, Pedro.

Resumo... Quedo con Pedro en el coto sin muerte de Bugarra. Voy con mi mujer, no quiere perderse el estreno, y Pedro viene con Victor (su hijo de 7 años), Pepe (maestro de maestros) y otros amigos. Llego sobre las 11.00 (encima que me llevo a mi mujer no la voy a hacer madrugar) al camping y veo a un hombre pescando con cola de rata y a un chaval como de 7 años. Deben de ser ellos. De hecho, son ellos. Me pongo los vadeadores, el chaleco y menos mal que tengo en el coche una gorra. Era amarilla (color discreto para las truchas) pero con el día que hacía me abría puesto hasta un paraguas. Nos vamos cerca de unas corrientes y Pedro saca "las cajas". Nunca había visto tantas moscas en un solo chaleco. Me pone una seca y empieza a explicarme el lance. Cuando llegamos al rodado empiezo a pensar que esto es más difícil que cuando ensayaba en el prado y con el revés rodado ya de doy cuenta de que esto es cuestión de unos años. ;) Nadie en río está sacando nada de nada. Eso me anima. Entre las doce y la una, mientras Pedro me está explicando cómo se pesca con estrimer (se escribe así?) clavo una. Eso de clavar se me quedó muy claro por lo que luego explicaré. Pedro llama a mi mujer que estaba mirando a Víctor (ya entonces pescaba más que yo) y con la emoción del momento viene sin la cámara. Da igual porque en esos segundos de espera la trucha se ha liberado y se marcha. Me llena la emoción. ¿Pues esto no es tan difícil? Pienso.
Vamos a una buena zona donde las han estado sacando a pares pero parece que ya están martilleadas. Pedro empieza a sacar algunas... Mi mujer espera emocionada con el dedo puesto en la cámara, para que no se escape. Nada de nada.
Nos vamos a comer y tras la comida, Pedro saca el kit de montaje de las moscas. Los ojos se me ponen como platos. En cuestión de segundos nos monta unas ahogadas con pelo de ciervo, cabezas doradas y no recuerdo más "ingredientes". A eso de las 5 volvemos al río. Parece que consigo que piquen algunas pero no se clavarlas. Eso de clavarlas también requiere su técnica por lo que veo. Pasa el rato y mi mujer, al igual que yo, disfruta viendo los lances de Pedro. Cerca de las 7 de la tarde, mi mujer ya en el coche cansada de esperar (pobrecita mía) vuelvo a unos 10 metros de la gran picada de la mañana. Pongo una de las ahogadas con cabeza dorada fabricada por Pedro en la comida. "Esta tiene que funcionar" Pienso. Parece una buena zona. Lanzo por detrás de una corriente que parte en dos el río de forma longitudinal intentando no llegar a los arbustos del otro lado. Y voy recogiendo poco a poco (como me ha explicado Pedro) y lanzando de nuevo. En ese momento la emoción me llena de gozo. Gran picada y parece que esta vez la he clavado. Acostumbrado a otro tipo de carretes no se cómo sacarla. Miro a mi mujer que ya está con la cámara en la mano y le digo que llame a Pedro para que me diga algo. Oigo en ese instante que Pedro dice: "levanta la caña!!!". La levanto y voy tirando de la línea con mi mano izquierda mientras llega Víctor emocionado porque he pescado al fin. La saco dejándola con cuidado en el margen del río. Ahora me toca quitarle el anzuelo y no hacerle daño, pienso. Menos mal que en el momento de dejarla queda libre del anzuelo. La cojo con cuidado, otra foto. Y la suelto. Qué alegría. Estoy feliz y noto que Pedro también. Ha estado todo el día poniéndome en los mejores sitios para que pesque algo. Ya me da igual seguir pescando pero sigo hasta las 8 aunque ya no entra nada. Antes, Pedro se va y en el último momento Víctor me trae un ejemplar hermoso de ahogada de parte de su Padre ya que es "una gran mosca". La guardo con cariño. Empieza a caer el día y quedamos solo 3 personas en el río. Este está precioso con las luces del atardecer y da ganas e seguir pescando aunque no salga nada. Qué hermoso es el río a esas horas Finalmente cedo ante la carita de cansancio de mi mujer y porque también empiezo a no poder moverme. Estoy cansadísimo.
Llego a casa, ducha de rigor y sonrisa permanente pensando en el día pasado gracias a mi mujer y a Pedro. Gracias a los dos..cys.gif (1237 bytes)