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Historias de Pescadores |
Alguien ha dicho barbos???? (Gillermo Garbayo 2/Octubre/2002 )
Hola a todos, pero me ha parecido leer algo de barbos y.....
......si hace algo así como un año alguno de mis habituales compañeros de pesca me hubiese mentado lo que sigue, le habría buscado por los bolsillos del chaleco la petaca de pacharán ya medio vacía, pero tengo que hacer memoria y tirar por alto para decir "con los dedos de una mano cuento las salidas tras los "picudos" en lo que va de año".
Pero no hay mal que cien años dure.... y los calores que aflojan ..... y el webshots que tira indirectas con más y más fotos otoñales...... y el sol tan rico que entraba por la ventana del salón la tarde del domingo..... por eso que, aún bajo la modorra dominguera comenzó a darme el tic nervioso ése que sacude mi mano derecha de delante a atrás, con parada en seco y deriva, y luego tirar y parar también en seco.....
Un brinco y me escapo de la marca del sofá!!!...... ¿el petate?... ¡aquí lo tengo!..... ¿qué caña?.... ¡'más dá si los güenos pescamos con la ming...!.... ¿la caja de moscas?..... ¡más triste que el estómago de un pobre, para no perder la costumbre!; en fin, ¿está todo?.... ¡no!; ¿hay carburante suficiente?.... ¡tampoco!; ¿qué hora es?.... ¡¡¡más de las seis!!!..... ¡¡¡MI MADRE!!!..... ¡corre, corre!..... ¡al menos poder atar la mosca sin la linterna!......
Y de nuevo el coche blanco echando chispas en dirección a.... ¡coño!.... ¿y ahora a donde?.... ¿a XXX (censurado) que está cerca?.... perderé más tiempo del que tengo, pero la zona de &%$/$## (más censura) mola más..... ¡¡pistaaaaa!!!
El de las cuatro ruedas se quedó con la lengua fuera a recuper el aliento bajo los chopos de siempre y yo, que tuve la suerte de encontrar un trozo de nailon del 0,18 lo suficientemente largo como para no partir en dos a los picudos con la posada y que no se rompió más que tres veces al anudar una vieja y despeluchada ninfa, me tiré azud abajo hacia el río.
Las condiciones para la freza de este año han debido ser buenísimas a juzgar por el descomunal frezadero de las retroexcavadoras y los bulldozers, y hasta pude ver un alevín de canal más recto que la pata de un banco. Aún así, mis picudos (que tienen más cojones que el toro de Osborne) ya se habían acostumbrado al nuevo inquilino y andaban afanados en lo suyo unas decenas de metros más abajo del descalabro, cosa que a mí, no sé por qué demonio que me corre en la sangre, el verlos así me produce unas ganas de molestarlos..... ¡que pa'qué!
Venía todo el trayecto repitiéndome aquello de "al menos, aunque no pesque veré un bonito sereno" para ver si así me iba tranquilizando, pero creo que empecé los falsos lances antes de terminar de atar la mosca.
Una ligera corriente al lado del chorro principal peinaba unos lomos oscuros y..... ziuuuuuú!..... ziiiuuuúuu!..... ¡plic! el pez que se vuelve...., la sigue aguas abajo ..., se para...... ¡clavo!.... y ziuuuuuuú!.... ziiiuuuuuuú!.. (mmhhhmm... pelín desentrenado...) ziuuuuu!.... ziuuuu!... ¡plic! ¡¡y el pez pega un coletazo que lo planta bien lejos de mi "ziuuu" en un abrir y cerrar de ojos!!
"Empezamos bien" - farfullé cuando las luces comenzaban a teñirse de rojo - "o me apuro o sé de uno que hoy tendrá bolo como animal de compañía"
Buscando una zona más somera y en la que el reflejo de la claridad del cielo me ayudase a dibujar mejor las siluetas de los peces, fui río abajo espantando peces al ritmo de mis aceleradas zancadas hasta llegar a un lugar de mi agrado que coincidió serlo también del de los "picudos".
Aunque lo lento de su rebuscar me advertía de que no quería empezar con una carpa, el tic de la mano derecha le mandó la ninfa con más tino que yo momentos antes y la caña vibró bajo los saltos que a menudo dan estos peces donde cubre menos de un palmo y hasta que hacen agua para remar con fuerza. A punto estuvo de quedarse en seco, y a punto estuvo de no soltarse y fastidiar mi propósito de empezar con un barbo fuera del tamaño que fuese.
Siempre es un espectáculo ver decenas de barbos rebuscando su comida bajo la tenue luz del atardecer. En ocasiones parecían pequeños delfines que marsopeaban enseñando sus lomos como burlándose, no sin motivos, de las habilidades del pescador.
Esta vez el "tic" no me jugó malas pasadas y pude seleccionar un objetivo, hacer el "ziiiuuuúuu!!" correspondiente y disfrutar viendo cómo el pez se inquietaba desplazándose un palmo hacia donde ocurrió el "¡plic!" para, acto seguido, ¡pegar el coletazo ése!..... pero tirando de mi línea esta vez (a ver qué os creíais).
No sé si alguien ha oído noticias de una nueva especie de barbo ibérico: el barbo toro. En estas fechas y por estas latitudes es muy frecuente, y se los distingue (a parte de por su fuerza) por el engorde que forma su cuerpo justo después de donde termina el hueso de la cabeza y comienza la "chicha" y que recuerda al "morrillo" de un animalito de ésos.
Quizá la poca luz dificulte al barbo ver la ninfa o simplemente merme mi confianza en que lo haga; también es posible que el pez ande ensimismado en un único tipo de alimento y haga caso omiso de la mosca que a mi no me apetece cambiar; o también que tal cantidad de "picudos" le impidan a uno concentrarse si no tiene sangre fría, pero hubieron de pasar muchos "ziiuuuuú!!..... ziiiuuuuú!!" hasta conseguir que dos toritos de agua dejaran mis manos con ese asco tan rico que es el olor a pez.
Casi lo había olvidado, pero pescar barbos en una tarde tranquila de otoño, rodeado de toda esa soledad y bajo la luz rojiza del sereno, es uno de los placeres que ningún mosquero debería perderse, al fin y al cabo, no muchos placeres durán algo más de una hora.... ¿o sí? :-))
Estáis invitados. Willy. ![]()