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Historias de Pescadores |
Soy Rogelio Hernández en San Diego CA. Por lo regular pesco en pequeños arroyos en el sur de California, también en la Sierra Nevada, casi siempre con secas.
Mi debilidad son las truchas con secas, pero en mi humilde opinión, no hay que limitarse. Jim me recordó el San Juan de Nuevo México, un lugar maravilloso.
Las truchas son grandisimas y muy peleadoras. Una de
las primeras veces que lo pesque me rehuse a poner un a ninfa, la verdad es que nunca lo
había hecho y deje que mi temor e ignorancia arruniara un bello día en el mítico San
Juan.
Al día siguiente me anime a intentar con la ninfa. Tomo un poquito de tiempo
ajustar y "afinar" el sistema, pero cuando lo logre, que barbaridad!
Comencé a clavar truchas a diestra y siniestra, y así fue los 4 días siguientes. Santo remedio.
Visito el San Juan una vez por año y me quedo por 4 o 5 días. La ultima vez que fui, justamente por casualidad se encontraba un amigo de San Diego en Albuquerque y lo convencí de que me encontrara en el poblado de Navajo Dam. El amigo llego al río y no siguió mi consejo, lo vi lanzar su línea todo el día sin enganchar una sola trucha mientras que su servidor ya sufría de dolor de espalda por haber peleado con muchas truchas enormes. Mi amigo Karl no paso un día agradable, y se quejo de que el río no era lo que le habían platicado. En México tenemos un refrán que dice: "Muy malo el baile si le preguntas a alguien que no bailó"
En el San Juan si he clavado truchas con secas, una de
esas ocasiones nunca la olvidare. Después de horas de ninfar y clavar, puse una Adams #16
a la deriva en un lugar que se veía muy truchero, y al cabo de unos segundos mi
recompensa fue ver a una Arco Iris enorme subir lenta y segura como un delfín a tomar mi
Adams, uf!
Si me preguntan a mi, el baile estuvo a toda madre. ![]()