| El atador de varillas de Garrison, 2 |
En esencia, el atador Garrison es un mecanismo muy simple a la vez que inteligente. Lo que lo hace tan misterioso es que hay cosas que parecen banales e incluso no apreciamos, que influyen directamente sobre el resultado final.
El alma de la máquina es el soporte que sostiene la caña, la "correa" que se enrolla en torno a la caña ejerciendo presión y girándola, y el cordel que enrrollandose alrededor de las varillas, ata las distintas varillas entre sí para que queden pegadas.
El soporte de la caña es el punto a partir del cual construiremos el resto del anudador.
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Las demás piezas deben estar alineadas con respecto al soporte (que es el punto donde se produce el atado de la caña). El punto de referencia que debemos tomar es la parte más baja del semicírculo que sostiene la caña. El tamaño de éste círculo no es importante, personalmente opino que un diámetro de 1'' es más cómodo de utilizar que otro de 5/8''.
Todo el alineamiento comienza en los soportes centrales del atador. |
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El espacio que dejemos entre los dos soportes, determinará el espaciamiento de las ataduras del cordel. Normalmente éste espacio es de (3/16-1/4'') así la correa se ajusta la caña pero no la oprime demasiado. Necesitarás ajustar esta distancia hasta que encuentres una distancia cómoda para trabajar. Por eso el soporte esta formado por dos piezas de dos soportes cada una, unidos a la parte posterior con tornillos y ranuras: para poder ajustar la distancia moviendo horizontalmente los soportes. Es mejor que sólo muevas el lado izquierdo del soporte, dejando el derecho fijo, así podemos alinear el resto del atador respecto a la mitad derecha. Una vez que hemos puesto el soporte en su sitio, el resto de los componentes se alinearan respecto a la parte más baja de la depresión de la parte delantera (N del T: la derecha si lo miramos de frente). Aquí es donde entra en juego la guia horizontal del hilo, que alinea el hilo que atará la caña. |
© Chris Bogart,
publicado en la web de Rodmakers.
Traducido por Eduardo Hevia, marzo del 2000.